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Sin entrar en polémica

Sin entrar en polémica

Avanzan las campañas en la política guerrerense

andres_Aguirre Sin entrar en polémica

En estos momentos de tensiones y jaloneos por la sucesión de cargos de elección popular en el ámbito político del estado de Guerrero, que aún no alcanzan su clímax, ya se van definiendo las lealtades, amistades y posibles traiciones de actores relevantes de la política local y nacional.

Se sigue utilizando el mismo juego anticipado: “tiro la piedra y escondo la mano”, “siembro el avispero, pero aún no lo agito para ver quién reacciona”. Prácticas desgastadas que la ciudadanía ya conoce y que, por cierto, la tienen cansada y harta de no encontrar una alternativa congruente con sus valores y principios.

Los amagues que han mostrado algunas figuras políticas, aferradas a seguir en el poder, han llegado al grado de enviar señales de posibles rompimientos por no estar de acuerdo con los lineamientos de su partido, el ente político que los llevó al poder y responsable de que hoy sigan vigentes ante la ciudadanía, aunque poco se sepa de su trabajo y responsabilidades. Estas advertencias nos hacen reflexionar: como ciudadanos no estamos considerados como prioridad, sino en segundo término, después de la ambición por permanecer en el poder. Y ojo: nosotros también somos responsables de tener a nuestros representantes populares y de seguir fomentando esa ambición.

Este tipo de actitudes entristece y desgasta aún más el ámbito político, enviando un mensaje erróneo a la ciudadanía y, sobre todo, a los jóvenes, quienes cada vez muestran menos interés en participar en el sector público. Es una regla simple: no muerdas la mano que te dio de comer; aprende a valorar el tiempo que la política te concede.

En el caso de Guerrero, un estado donde nacieron hombres que trascendieron en la historia democrática del país, aunque también la historia le ha quedado a deber, se trata de un territorio con hambre de superación y de contar con representantes dignos, con visiones acordes al presente. Hoy es un estado marcado por rencores y divisiones, donde algunos dirigentes de partidos han perdido la brújula y, además, la memoria: no les gusta reconocer sus inicios y pretenden mantener en cautiverio al ente político que presiden.

En las filas de Morena en la entidad suriana se pelean, se odian y se guardan rencores, a pesar de que los estatutos del partido establecen que no debe haber corrientes internas. Hoy Morena está lleno de ellas: expresiones que marcan distancias y que, si no estás de acuerdo con su proyecto, te excluyen y te desconocen.

Ayer, en la Cámara de Diputados federales, se enviaron algunas señales rumbo a la sucesión por la gubernatura en Guerrero. La presencia de la consejera jurídica de la Presidencia de la República en el recinto legislativo, acompañada de estudiantes de la universidad más importante del estado y frente al rector, generó una postura clara: “aquí estoy”. Sin descuidar los temas relacionados con Guerrero, con su sola presencia —sin decirlo— dejó entrever que está vigente y con fuerza rumbo a la gubernatura, respaldada además por elogios y el posible apoyo de un político experimentado y visionario como el doctor Ricardo Monreal, cuyo olfato político rara vez falla. Sin entrar en confrontaciones ni desgastes, se posiciona como una alternativa seria y con experiencia.

A ello se suman factores importantes. Por ejemplo, quienes podrían hacer equipo con la consejera jurídica: la presidenta de Acapulco, quien tiene mucho por ganar y poco que perder. Abelina López tiene experiencia y capacidad en el manejo del territorio; algunos la consideran un “tractorcito” de la política, siempre sumando y empujando hacia adelante. Si no se concreta su proyecto hacia la gubernatura, es probable que pueda ocupar una Secretaría de Estado.

Otro posible aliado es el exgobernador de Guerrero, Ángel Aguirre, quien, hay que decirlo, mantiene vínculos con varios de los posibles aspirantes. Aguirre se ha mantenido al margen del proceso político rumbo a 2027; sin embargo, una vez tomada la decisión, puede convertirse en un actor determinante. Su cercanía con la gente, sus relaciones con altos funcionarios y los vínculos construidos en el ámbito empresarial lo posicionan como una figura clave en la sucesión. Aunque algunos no lo crean, Ángel Aguirre puede inclinar la balanza política.

Esta posible unión de fuerzas no debe quedar fuera del análisis; es más factible que ocurra a que no.

No siempre peleando se ganan las batallas; no siempre generando caos se sobrevive. Hoy en día, el silencio es más poderoso que muchas voces que dividen. Esthela, sin confrontar ni generar rupturas, puede convertirse en el verdadero “caballo de Troya”.

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