Esthela Damián: las fotos sí cuentan… hasta que incomodan
Por más que Esthela Damián quiera convencer a la opinión pública de que «una fotografía no significa que una persona forme parte de su equipo», la realidad política dice otra cosa. En campaña, las fotografías sirven para proyectar cercanía, respaldo y construir una narrativa de fortaleza. Cuando llegan las críticas o los reacomodos políticos, de pronto dejan de significar nada.
Su deslinde no parece un mensaje de firmeza, sino un intento por contener el costo político de una estrategia que hoy enfrenta sus primeras fracturas.
Las imágenes que durante meses fueron utilizadas para mostrar crecimiento político hoy cobran un significado distinto. No solo porque Esthela Damián intenta restarles valor, sino porque algunos de los personajes que aparecieron a su lado ya tomaron otro camino.
Es el caso del abogado y fundador de Morena en Acapulco, Carmelo Loeza Hernández, y de la dirigente social Dalia Carrera Solí , quienes ahora fueron presentados públicamente por la senadora Beatriz Mojica Morga como parte de las nuevas incorporaciones a su proyecto político rumbo al proceso interno de Morena en Guerrero.
La adhesión de ambos no pasó desapercibida. Durante meses fueron identificados como parte del entorno político de Esthela Damián y aparecieron en imágenes que su equipo difundió como muestra del respaldo que iba sumando en distintas regiones del estado. Hoy, esos mismos actores respaldan otro proyecto político.
Ahí es donde el argumento de que «una fotografía no significa que una persona forme parte del equipo» comienza a perder fuerza. Porque si esas imágenes no representaban ningún compromiso político, resulta difícil explicar por qué fueron utilizadas para fortalecer una narrativa de crecimiento y respaldo territorial.
La política tiene memoria. Las fotografías rara vez son producto de la casualidad; son herramientas de comunicación diseñadas para enviar mensajes, construir percepciones y mostrar alianzas. Cada imagen difundida busca comunicar algo a la ciudadanía.
Por eso, más que el deslinde, lo que llama la atención es el cambio de discurso. Primero se difundieron las fotografías para demostrar que el proyecto sumaba liderazgos y operadores; ahora, cuando algunos de esos mismos perfiles aparecen respaldando a Beatriz Mojica, se sostiene que las imágenes nunca significaron pertenencia.
Mientras tanto, el proceso interno de Morena sigue moviendo piezas. La incorporación de Carmelo Loeza, Dalia Carrera y otros liderazgos al proyecto de Beatriz Mojica fortalece la percepción de que existe un reacomodo político dentro del partido y alimenta la narrativa de que el bloque de Esthela Damián comienza a perder operadores con presencia territorial.
Al final, el problema no son las fotografías. El problema es querer que tengan valor cuando ayudan a construir una candidatura y que dejen de tenerlo cuando la realidad política cambia. Porque en política las imágenes no solo registran un momento; también terminan documentando las alianzas, los respaldos… y, en ocasiones, las rupturas.
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