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¿La estrategia es convencer o maquillar? ¡Esthela aquí, Esthela allá… maquíllenla, maquíllenla!

¿La estrategia es convencer o maquillar? ¡Esthela aquí, Esthela allá… maquíllenla, maquíllenla!

Aún no arrancan formalmente las campañas electorales y, sin embargo, la imagen de Esthela Damián ya parece estar en cada esquina. Lonas, espectaculares, pendones, volantes y propaganda con su nombre han comenzado a inundar distintos puntos, generando un creciente malestar entre ciudadanos que consideran excesiva la promoción de la aspirante morenista.

En redes sociales y conversaciones cotidianas, no son pocos quienes expresan su hartazgo por la contaminación visual que ha provocado esta estrategia. La pregunta que muchos se hacen es inevitable: ¿de verdad creen que llenar la ciudad con una fotografía sustituye el trabajo de campo y el contacto con la ciudadanía?

Para muchos, la intensa difusión de su imagen transmite la impresión de que se busca compensar el escaso nivel de conocimiento que la población tiene sobre Esthela Damián en la entidad. Como suele comentarse entre algunos de sus simpatizantes y promotores, uno de los argumentos más repetidos para presentarla es su cercanía con Claudia Sheinbaum, más que un trabajo político ampliamente reconocido en Guerrero.

Mientras las calles se llenan de propaganda, la ciudadanía sigue esperando respuestas a problemas mucho más urgentes. Porque la popularidad no se construye únicamente con lonas y espectaculares; se gana con resultados, presencia y confianza.

La promoción anticipada y desmedida no solo genera cuestionamientos sobre sus alcances legales, sino que también alimenta la percepción de que algunos actores políticos consideran que la mejor forma de acercarse a la gente es invadiendo el espacio público con su imagen.

Al final, una cosa queda clara: por más propaganda que se coloque, ninguna lona puede reemplazar el reconocimiento que se obtiene caminando el estado y construyendo una trayectoria que la ciudadanía identifique por sí misma.

Porque si la estrategia consiste en repetir una cara hasta el cansancio, la pregunta sigue siendo la misma: ¿están construyendo una candidatura… o intentando maquillar el desconocimiento?

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