La campaña que nadie quiere llamar campaña
DESPEJAR
MISAEL TAMAYO NÚÑEZ
El proceso interno de Morena, Verde y PT, levantó ampolla entre los partidos de oposición, principalmente en el PRI, razón por la cual dicen que hicieron vacío en la sesión extraordinaria del lunes en la que se hizo la declaratoria de arranque del proceso electoral 2026-2027.
Señalan, además, que no hay reglas claras para el proceso electoral y que se permitió una clara campaña anticipada, que incluyó movilización de personas y gastos cuya procedencia no está clara, por lo que piden también que se investigue.
Por todo esto, creo que para los comicios de 2030 Morena y sus aliados —si es que llegan juntos a esa fecha— tendrán que buscar otro mecanismo de selección interna, porque seguramente la oposición pugnará porque se regulen los actos proselitistas aunque no se esté en el marco del proceso electoral constitucional.
Será difícil, claro, porque para eso son los tiempos legales y la vida interna de los partidos es hasta cierto punto respetada.
Lo otro que puede y debe ocurrir es que Morena haga un claro ajuste en su proceso interno para elegir coordinadores, que debe aplicar para los que restan en municipios, distritos locales y distritos federales, a fin de que se ajusten a reuniones entre militantes del partido y a puerta cerrada, sin recurrir a las movilizaciones masivas, en las que se recurrió obviamente a acarreos desde colonias y municipios cercanos.
No es para menos la tirria de los priistas. Hasta los ciudadanos terminamos cansados de estos 3 meses de movilización de 17 aspirantes a coordinadores, más las concentraciones a las que convocó el senador Félix Salgado Macedonio, aunque él —como ya lo dijo ayer la dirigente nacional del partido guinda— lo hizo por amor a la patria y sin aspirar a ningún cargo partidista ni electoral, de ahí que Ariadna Montiel lo felicitó en su conferencia de ayer en la capital del país y lo puso como ejemplo para todos los militantes, quienes deben movilizarse para informar de los logros de la Cuarta Transformación y defender la soberanía nacional.
Con nueve reglas internas, que acoten el dispendio y el acarreo de personas a mítines masivos, podrían subsanarse los errores de los que fuimos testigos, ante los que el árbitro electoral del estado se declaró incompetente para actuar, toda vez que eran actividades que se estaban dando fuera del tiempo legal, tiempo que apenas comenzó el lunes 7 de septiembre para el ámbito local.
Y es cierto lo que dijo la presidenta del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana (IEPC), porque a diferencia de lo que el PRI reclama, las autoridades sólo pueden hacer lo que la ley les faculta, a diferencia de los ciudadanos, que podemos hacer todo lo que la ley no nos prohíba. Es decir, que la autoridad está sujeta a lo que la ley le mandate y nada más. No puede ir más allá de sus funciones, tiempos y procedimientos, so riesgo de incurrir en abuso de autoridad.
Entonces, lo que piden los priistas debe sustentarse en una reforma constitucional y legal, que le permita al INE y a los órganos electorales en los estados actuar fuera de los tiempos legales, lo cual se observa un tanto cuanto difícil, porque eso implicaría que los partidos quedarían muy constreñidos en su vida interna.
El caso es que el proceso interno de Morena, que sigue abierto y culminará hasta diciembre por cierto, causó prurito entre los opositores, aunque ellos también han tenido sus reuniones en regiones y municipios, y ya tienen a sus prospectos para la gubernatura.
Podrán alegar que sus reuniones son parte de su organización interna, de cara al proceso electoral 2027, pero el caso es que también andan en sus temas. Por ejemplo, apenas el fin de semana los priistas eligieron a su Consejo Político y crearon a Manuel Añorve como “Gobernador, Gobernador”.
En ese entramado hay de dos sopas: o la oposición adelanta su elección interna aprovechando que Morena lo hace, o promueve una reforma electoral para ampliar los tiempos de prohibición.
No obstante, por ahora ellos carecen de los votos suficientes en el Congreso de la Unión para sacar adelante una reforma de esa naturaleza, sobre todo porque van dos iniciativas de reforma que batean porque las consideran dañinas para sus intereses, reformas que son mucho más necesarias, incluyendo reducción de espacios plurinominales y limitar las prerrogativas a partidos políticos.
Eso sí que nos afecta más a los mexicanos que un proceso interno adelantado del partido hegemónico, porque al final de cuentas la ley aplica para todos, tanto en sus prohibiciones como en sus tolerancias. Si PRI, PAN, MC y PRD no aprovecharon, fue porque no quisieron o no pudieron.
Si nos preguntan, decimos sí a la reforma electoral, pero que sea una reforma que ataque todos los privilegios de los partidos políticos. ¿Va? O qué opina usted, amable lector?
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