Beatriz Mojica: una nueva responsabilidad para servir y unir
Roberto Flores
La presentación de Beatriz Mojica Morga como coordinadora de la Defensa de la Cuarta Transformación en Guerrero estuvo acompañada por un discurso dirigido hacia tres frentes: la militancia de Morena, la oposición y quienes ya observan este nombramiento desde la ruta de la sucesión gubernamental.
Mojica comenzó por quitarle al nombramiento cualquier apariencia de premio político: “Esta constancia no es un reconocimiento personal, es una responsabilidad para servir, organizar y unir”. Pero la frase que marcó su mensaje fue todavía más directa: “Aquí nadie sobra”.
No es una expresión menor en un movimiento donde conviven diferentes liderazgos, corrientes y aspiraciones. La nueva coordinadora sabe que su primera responsabilidad será evitar que el resultado sea asumido como la victoria de un grupo y la derrota de los demás.
Por eso advirtió que no habrá vencedores cobrando facturas ni compañeras y compañeros enviados a la orilla. El proceso, explicó, definió una responsabilidad de organización partidista, pero no decidió quién pertenece al movimiento.
El mensaje intenta contener inconformidades y comenzar una operación cicatriz. Sin embargo, la verdadera unidad no dependerá de las palabras pronunciadas durante la presentación, sino de las decisiones que se tomen después. Mojica deberá demostrar que las puertas permanecerán abiertas incluso para quienes no respaldaron su llegada.
“La unidad no va a ser una fotografía”, sentenció. Tendrá que construirse con respeto, trabajo compartido y presencia junto al pueblo. La frase reconoce uno de los principales problemas de la política: confundir una imagen con acuerdos reales y una concentración multitudinaria con organización territorial.
Mojica también recurrió a su historia personal para explicar su pertenencia a la izquierda. Recordó Huehuetán, su pueblo afromexicano en la Costa Chica; su formación en Tierra Caliente y las asambleas campesinas realizadas bajo un tamarindo a finales de los años ochenta y principios de los noventa.
Habló de su madre, doña Petra, así como de doña Aurora y doña Linda, mujeres rurales que la acercaron a la participación política sin buscar posiciones de poder. Con estas referencias, buscó dejar claro que no llegó sola y que su trayectoria no comenzó con la entrega de una constancia.
Mojica ubicó el inicio de su militancia en 1988, cuando acompañó junto con miles de campesinos calentanos al Frente Democrático Nacional de Cuauhtémoc Cárdenas. Después participó en la construcción del movimiento encabezado por Andrés Manuel López Obrador.
“La lealtad no se presume, la lealtad se demuestra en el camino”, afirmó. Con ello respondió anticipadamente a quienes podrían cuestionar su trayectoria, sus anteriores responsabilidades políticas o su lugar dentro de Morena.
La nueva coordinadora refrendó su lealtad al legado de López Obrador y agradeció especialmente el reconocimiento constitucional del pueblo afromexicano. Al mismo tiempo, expresó su respaldo a la presidenta Claudia Sheinbaum y se comprometió a acompañarla con organización, territorio, honestidad, unidad y resultados.
En ese punto, Mojica definió lo que, desde su perspectiva, deberá significar la continuidad de la Cuarta Transformación: defender lo alcanzado, corregir lo que haga falta y profundizar los cambios para que el bienestar llegue a todas las familias de Guerrero.
La inclusión de la palabra “corregir” resulta relevante. Reconoce que la continuidad no puede entenderse como la defensa automática de todo lo realizado. Morena gobierna Guerrero y deberá responder por los pendientes del presente, no solamente recordar los errores cometidos por sus adversarios.
Su mensaje hacia la oposición fue contundente. Reconoció su derecho a cuestionar, pero rechazó cualquier llamado a olvidar los abusos del pasado, los más de 500 muertos en Guerrero durante la lucha democrática de los años noventa, los vuelos de la muerte y el Pozo Meléndez.
“Nosotros respondemos con memoria a la derecha, con organización y con resultados”, sostuvo. Precisamente los resultados serán la parte más exigente de esa afirmación. La memoria histórica explica el origen de una lucha, pero no sustituye las respuestas que actualmente demandan los guerrerenses frente a la violencia, la desigualdad, la falta de oportunidades y el abandono de numerosas comunidades.
Mojica aseguró que continuará recorriendo las ocho regiones de Guerrero y que su coordinación mantendrá las puertas abiertas. Tendrá que pasar del recorrido político a la construcción de una estructura capaz de escuchar y representar la diversidad social, cultural y regional del estado.
“Hoy recibo una constancia; mañana continúa el trabajo”, resumió. Y así será. Con este nombramiento comienza una etapa en la que Mojica deberá equilibrar liderazgos, sumar a quienes participaron en el proceso y evitar que las aspiraciones personales se impongan sobre el proyecto colectivo.
Aunque formalmente se trata de una responsabilidad partidista y no de una candidatura, el peso político del nombramiento es evidente. Cada movimiento de la coordinadora será observado también desde la lógica de la sucesión en Guerrero. Su reto será impedir que esa lectura electoral desplace las tareas de organización y unidad que públicamente asumió.
“Vamos a caminar unidos, sin exclusiones, con humildad y sin soberbia”, expresó Mojica. Esa frase será el parámetro con el que se medirán sus primeras decisiones y la manera en que conducirá esta nueva responsabilidad.
Beatriz Mojica llega con experiencia, identidad y conocimiento del territorio. Su trayectoria, construida desde las luchas sociales y las comunidades de Guerrero, le brinda la oportunidad de convertirse en un punto de encuentro para las distintas expresiones del movimiento.
El desafío será grande, pero también lo es la posibilidad de abrir una etapa de mayor organización, cercanía y unidad. Si logra mantener las puertas abiertas y colocar la causa colectiva por encima de los intereses particulares, podrá fortalecer a Morena y contribuir a que la transformación llegue a cada rincón del estado.
“Nuestra causa es más grande que cualquiera de nosotros”, afirmó. Bajo ese principio, Beatriz Mojica comienza una responsabilidad que puede marcar positivamente el rumbo político de Guerrero.
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