Añorve despide a Lula… antes de que Brasil elija presidente
—El senador celebró en redes el supuesto fin del lulismo tras la primera vuelta en Brasil, pero hay un pequeño detalle: la elección todavía no termina.
Acapulco, Gro., 4 de octubre de 2026.– El senador Manuel Añorve Baños parece haber encontrado una manera de conocer el resultado de una elección antes que los propios electores brasileños.
“¡Adiós al populismo en Brasil!”, escribió el priista en su cuenta de X, acompañado de una gráfica que mostraba a Flávio Bolsonaro por encima de Luiz Inácio Lula da Silva durante el conteo de la primera vuelta.
Añorve fue todavía más lejos:
“Todos pensaban que Lula ganaría la primera vuelta electoral, pero l@s brasileñ@s mandan mensaje firme, se acabó Lula y la izquierda rancia”.
El problema para el senador es que Lula todavía no se ha acabado electoralmente.
El resultado de este domingo no eligió presidente. Al no alcanzar ningún candidato la mayoría necesaria, Flávio Bolsonaro y Lula deberán enfrentarse en una segunda vuelta el próximo 25 de octubre.
Es decir, mientras millones de brasileños todavía tienen pendiente regresar a las urnas para decidir quién gobernará su país, Añorve ya entregó simbólicamente las llaves del Palacio de Planalto.
La publicación revela el entusiasmo del senador guerrerense por convertir el resultado brasileño en una lectura política mexicana: la derrota de Lula serviría para alimentar la narrativa de un eventual desgaste de los gobiernos de izquierda y, por extensión, lanzar una indirecta al predominio electoral de Morena en México y Guerrero.
Pero la prisa puede resultar políticamente costosa.
Porque una cosa es destacar que Bolsonaro terminó adelante en la primera vuelta —un resultado relevante— y otra muy distinta confundir una ventaja parcial con el desenlace de la elección presidencial.
La segunda vuelta será una elección nueva: se redistribuirán los votos de los candidatos eliminados, cambiarán las estrategias y ambos finalistas tendrán tres semanas para disputar al electorado que no votó por ninguno de ellos.
Por eso, el “se acabó Lula” de Añorve tiene fecha de caducidad condicionada al 25 de octubre.
Si Bolsonaro gana, el senador podrá recuperar su publicación y presumir que anticipó el desenlace.
Pero si Lula remonta, aquella frase podría convertirse en una incómoda captura de pantalla.
En política, como en el futbol, festejar antes del silbatazo final tiene sus riesgos.
Y en Brasil todavía falta el segundo tiempo.

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