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La ruta responsable para Acapulco

La ruta responsable para Acapulco

Políticamente Incorrecto
Roberto Camps

En política, los tiempos importan tanto como las personas. Y hay una verdad elemental que hoy vuelve a cobrar vigencia en Acapulco: los liderazgos no se improvisan, y menos al cuarto para las doce.

Pretender avasallar procesos internos con voluntarismo, o imponer candidaturas de escritorio, no sólo es un error táctico; es poner en riesgo la elección de 2027 y, con ella, la continuidad del proyecto de la 4T.

Acapulco no puede ser utilizado como laboratorio de ocurrencias. Es un territorio complejo, golpeado por crisis generadas por la pandemia, Otis y John, y aún está de pie.

Los acapulqueños han determinado a lo largo décadas, procesos de alternancia política, esto es: otorgan la confianza pero también la quitan.

La gente de Acapulco distingue con claridad entre quien conoce el terreno y quien apenas lo descubre en tiempos electorales. Por eso resulta insostenible la narrativa de “hacer crecer” a contrarreloj a perfiles sin arraigo. No les va a dar tiempo. La elección no espera.

Los datos están ahí, y nadie los discute seriamente: la diputada federal Yoloczin Domínguez encabeza las preferencias en las encuestas, con más de 11 puntos de ventaja sobre su más cercano perseguidor. No es una fotografía aislada; es una tendencia sostenida. Y eso no se construye giras apresuradas, con columnas y fotos pagadas, sino con presencia permanente, trabajo y cercanía.

Conviene subrayarlo: la candidatura de Acapulco no puede ser apartada para ningún grupo político por muy empoderado que esté, como tampoco lo están las de los municipios más importantes ni la gubernatura. En esas posiciones deben ir candidatos probados en territorio, con vínculo real con la gente y leales al proyecto que encabeza Claudia Sheinbaum. La lealtad al proyecto no se decreta: se acredita con hechos.

Los acuerdos políticos —si los hay— tienen su espacio. Pero ese espacio es, en todo caso, el de las diputaciones locales y federales, sin poner en riesgo a Morena en plazas estratégicas. Confundir gobernabilidad con imposición es repetir errores que ya costaron caro en otros lugares.

La trayectoria de Yoloczin Domínguez no inició en esta elección. No es un nombre de coyuntura ni una aspiración inflada por circunstancias momentáneas. Es el resultado de años de trabajo político, legislativo y territorial, con una narrativa consistente y una práctica reconocible. Por eso conecta. Por eso lidera.

Y sí: es tiempo de las mujeres. Pero no de cualquier manera. Es tiempo de mujeres con liderazgo, con carácter, con resultados y con capacidad para ganar y gobernar. Mujeres que no pongan en riesgo el proyecto, sino que lo fortalezcan.

Acapulco exige seriedad. Y la seriedad, hoy, tiene nombre y ruta claras. En política, ignorar la realidad suele salir caro. Aquí, la realidad es contundente.

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