Morena abre la puerta a aprobar la reforma electoral sin sus aliados: tensión en la mayoría legislativa
Ciudad de México, 19 de febrero de 2026.– La discusión sobre la próxima reforma electoral comenzó a tensar el bloque oficialista. El coordinador de Morena en el Senado, Ignacio Mier Velazco, advirtió que su bancada podría impulsar y someter a votación la reforma aun sin el respaldo del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y del Partido del Trabajo (PT), en caso de no alcanzar consensos internos.
Aunque la iniciativa aún no ha sido formalmente presentada, Mier dejó clara la postura del grupo parlamentario: “Nos mantendremos en la postura de que la reforma debe ser conforme a lo que Morena ha venido manifestando y señalando al pueblo de México”, afirmó, subrayando que el partido está dispuesto a actuar conforme a sus principios, con o sin acompañamiento de sus aliados.
Sobre la viabilidad de aprobarla sin un acuerdo previo con el PVEM y el PT, el senador fue enfático: “Cuando se tiene la mayoría calificada, es posible cualquier reforma. Conocido el contenido, daremos la opinión como grupo parlamentario”. Sin embargo, matizó que llevar el tema al pleno no garantiza necesariamente su aprobación.
Contexto político: la reforma como eje de poder
La declaración ocurre en un momento en que la reforma electoral se perfila como uno de los temas centrales del periodo legislativo. Morena ha insistido en la necesidad de reducir costos, eliminar privilegios y revisar el sistema de representación proporcional. La oposición, por su parte, ha advertido riesgos en materia de equilibrio institucional y pluralidad política.
El mensaje de Mier tiene un doble significado político. Por un lado, proyecta firmeza y cohesión interna hacia la militancia de Morena, reafirmando que la mayoría legislativa puede traducirse en capacidad real de transformación normativa. Por otro, envía una señal de presión hacia sus aliados, recordándoles que el partido guinda no depende exclusivamente de su respaldo para avanzar en reformas constitucionales.
El eventual escenario de aprobar la reforma sin el PVEM ni el PT evidenciaría una reconfiguración en la dinámica del bloque oficialista. Aunque formalmente integran la coalición legislativa, los aliados han mostrado posturas diferenciadas en diversos temas, buscando preservar su identidad política y margen de negociación.
En términos estratégicos, Morena coloca la discusión en un terreno de correlación de fuerzas: si la mayoría calificada está asegurada, el debate ya no se centra en la viabilidad matemática, sino en el costo político y en la narrativa pública que acompañe la reforma.
La posibilidad de aprobar una reforma electoral sin consenso amplio revive el debate sobre la legitimidad política de los cambios constitucionales en materia electoral. Si bien el marco jurídico permite que una mayoría calificada impulse modificaciones, la naturaleza de las reglas del juego democrático suele exigir acuerdos que trasciendan bloques partidistas para garantizar estabilidad y confianza institucional.
En ese sentido, la declaración de Ignacio Mier no sólo anticipa un escenario legislativo complejo, sino que también confirma que la reforma electoral será el campo de disputa central entre mayorías y oposiciones en las próximas semanas.
El desenlace dependerá del contenido final de la iniciativa, de la disciplina interna del oficialismo y de la capacidad de Morena para administrar tanto su fuerza numérica como el costo político de avanzar sin consenso.
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