El Niño mueve al Pacífico: gigantescas ondas Kelvin elevan hasta 40 centímetros el nivel del mar
Algo está ocurriendo bajo la superficie del océano Pacífico. El fortalecimiento de El Niño está generando enormes ondas Kelvin que atraviesan miles de kilómetros y que, durante su recorrido, han provocado elevaciones del nivel del mar de hasta 40 centímetros en algunas zonas, de acuerdo con investigadores que siguen la evolución del fenómeno.
No son olas como las que vemos romper en una playa. Las ondas Kelvin son gigantescos pulsos oceánicos capaces de transportar grandes cantidades de agua cálida a través del Pacífico y constituyen una de las señales importantes de la evolución de El Niño.
Paul Roundy, investigador especializado en El Niño y profesor de Ciencias Atmosféricas de la Universidad de Albany, señala que durante su recorrido por el Pacífico estos pulsos han elevado el nivel del mar hasta 16 pulgadas, unos 40 centímetros, en determinadas zonas.
El dato no significa que todo el océano Pacífico haya aumentado 40 centímetros. Se trata de elevaciones temporales y regionales vinculadas al desplazamiento de las ondas.
¿Qué está pasando bajo el Pacífico?
Durante El Niño cambian los vientos que normalmente empujan las aguas cálidas hacia el oeste del Pacífico. Cuando esos vientos se debilitan o modifican, grandes volúmenes de agua caliente pueden desplazarse hacia el este.
Ese movimiento genera ondas Kelvin que recorren el Pacífico ecuatorial y redistribuyen calor y agua a enorme escala.
Michael McPhaden, científico sénior afiliado al Instituto Cooperativo para Estudios del Clima, el Océano y los Ecosistemas de la Universidad de Washington, explica que estos pulsos pueden contribuir a elevar temporalmente el nivel del mar cuando alcanzan determinadas regiones.
Una nueva onda Kelvin significativa está actualmente desplazándose por el Pacífico y se espera que llegue al extremo oriental del océano a principios de octubre.
¿Por qué importan estas ondas?
Las ondas Kelvin son relevantes porque pueden funcionar como una especie de mensajero oceánico de El Niño.
Transportan agua cálida hacia el este y ayudan a modificar las temperaturas superficiales del Pacífico, fortaleciendo la interacción entre el océano y la atmósfera que caracteriza al fenómeno.
Pero también pueden tener consecuencias en las costas.
Cuando el aumento temporal del nivel del mar asociado a una onda Kelvin coincide con mareas altas, fuerte oleaje, vientos intensos o una tormenta, aumenta la posibilidad de inundaciones y erosión costera.
Los efectos pueden ser especialmente importantes en costas vulnerables o previamente erosionadas.
El Pacífico concentra la atención
El desplazamiento de estos enormes pulsos ocurre mientras El Niño continúa modificando la dinámica del Pacífico.
Durante las últimas semanas, las aguas cálidas y la actividad ciclónica han generado fuerte oleaje en diferentes zonas del océano, mostrando cómo un fenómeno desarrollado en el Pacífico tropical puede transmitir sus efectos a grandes distancias.
Las ondas Kelvin son precisamente una de las claves para entender esa conexión.
Aunque permanecen en gran medida fuera de la vista, debajo de la superficie, pueden recorrer miles de kilómetros transportando la señal térmica de El Niño de un extremo a otro del océano.
Por eso los científicos mantienen la mirada sobre el Pacífico.
El Niño todavía tiene margen para evolucionar, mientras una nueva onda Kelvin continúa avanzando bajo sus aguas.
Lo que sucede ahora debajo del océano podría convertirse en una de las señales más claras de cómo se está reorganizando el gigantesco sistema del Pacífico ante el fortalecimiento de El Niño.
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