—A dos años de su asesinato, la diputada perredista Rebeca Núñez Martín del Campo recordó desde el Congreso de Guerrero la aspiración que Alejandro Arcos Catalán dejó como parte de su legado político: ser recordado como “un promotor de La Paz”
Chilpancingo, Guerrero, 3 de octubre de 2026.-
Dos años después de su muerte, Alejandro Arcos Catalán volvió simbólicamente a caminar por Chilpancingo.

La diputada perredista Rebeca Núñez Martín del Campo llevó al recinto legislativo la memoria del exalcalde de la capital durante su intervención por el segundo aniversario luctuoso.
“Hay quienes conocen un territorio porque lo gobiernan, y hay quienes pueden gobernarlo porque antes lo caminaron. Alejandro Arcos Catalán pertenecía a estos últimos”, dijo.
Comenzó hablando del hombre, del político que estrechaba manos, escuchaba preocupaciones y recorría comunidades porque entendía que detrás de cada camino había personas y detrás de cada puerta, una historia.
Para Núñez Martín del Campo, esa manera de caminar el territorio fue también la forma en que Arcos construyó su concepción del servicio público. En esos recorridos, sostuvo, nació una convicción que terminaría definiendo su proyecto para Chilpancingo: recuperar la paz.
“No una paz pronunciada solamente desde los discursos, sino una paz que pudiera sentirse en las calles, en los mercados, en el transporte y en las comunidades; una paz que permitiera a las familias volver a vivir sin miedo”, expresó.
Fue entonces cuando la legisladora recuperó una de las frases que hoy adquiere una dimensión distinta.
Alejandro Arcos había dicho alguna vez que quería ser recordado como “un promotor de la paz, la felicidad y el desarrollo”.
A dos años de distancia, esas palabras ocuparon el centro de la tribuna.
Porque Arcos conocía la complejidad de gobernar Chilpancingo y, aun así, había decidido colocar la paz como una de las principales aspiraciones de su administración.
Después del huracán John, recorrió zonas afectadas y supervisó trabajos para recuperar caminos hacia comunidades de la Sierra. Núñez Martín del Campo recuperó precisamente esa imagen: la de un presidente municipal caminando su territorio cuando más lo necesitaba.
Para la legisladora, ahí estaba condensada una forma de gobernar: conocer para representar y escuchar antes de decidir.
“La paz no es solamente la ausencia de violencia”, señaló.
Necesita justicia, instituciones que funcionen, oportunidades y comunidades capaces de recuperar sus calles sin miedo.
“La política puede ser muchas cosas, pero en su expresión más digna debe ser una herramienta para construir paz”, expresó.
Y agregó una definición que sintetizó buena parte de su mensaje: la política pierde sentido cuando solamente sirve para conquistar el poder y lo recupera cuando el poder sirve para transformar la vida de los demás.
Después llegó inevitablemente el 6 de octubre de 2024.
El hombre que había colocado la paz en el centro de su aspiración pública murió víctima de la violencia que buscaba combatir desde el gobierno municipal.
“El paso del tiempo no puede convertirse en sustituto de la justicia”, advirtió Rebeca Núñez.
“No basta pronunciar su nombre. No basta guardar un minuto de silencio. La memoria que no produce responsabilidad corre el riesgo de convertirse solamente en ceremonia”.
Al final de la intervención, las y los diputados guardaron un minuto de silencio en honor de Alejandro.

