DESPEJAR: Morena Guerrero: Ariadna pone fin a las dudas.
MISAEL TAMAYO NÚÑEZ
¡Espaldarazo! De imprevisto -o al menos no fue anunciado- la presidenta nacional de Morena, Ariadna Montiel Reyes, se apersonó en Chilpancingo para reunirse con la estructura del partido y con 14 de 25 diputados locales morenistas, ante quienes ratificó que Beatriz Mojica Morga es la coordinadora estatal, inamovible y que no se harán nuevas encuestas ni nada por el estilo.
La presidenta morenista no se anduvo con rodeos. Soltó declaraciones contundentes, que no dejan lugar a dudas: “Bety es nuestra coordinadora”, dijo. Reconoció el trabajo de la senadora con licencia y dijo “Debemos estar orgullosos de Beatriz”. ¡Zas!
Se había dicho que Ariadna vendría a Guerrero, desde que se celebró en la Ciudad de México la reunión del Consejo Político Nacional, para conocer los avances de la organización de la estructura del partido, de cara a los comicios de junio de 2027.
Pero lo hizo justo en el marco de la inconformidad desatada por uno de los aspirantes a la coordinación, Rubén Cayetano García, que si bien desistió de continuar con la exigencia de que se repusiera el proceso, por presuntas violaciones a la convocatoria, ahora trae la historia de que esperará que el partido lance su convocatoria para aspirantes a la gubernatura, para registrarse.
Bueno, como se dice, está en su derecho; pero Morena no tiene precampañas propiamente. Y aunque como partido está obligado a cumplir lo que establece la Ley, e informar ante el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana (IEPC) su calendario de selección de candidatos, eso no quiere decir que se vaya a hacer otro proceso interno, como seguramente sí sucederá en otros partidos.
Lo interesante es que Rubén Cayetano sabe de esto porque, como presume, es fundador del partido. Hasta le tocó elegir a candidatos por tómbola, en aquellos tiempos en que el partido estaba en pañales y no había valientes que se atrevieran a jugar en el desierto, como él mismo tampoco lo hizo.
Y he aquí la historia: Rubén Cayetano fue electo por Consejo Político candidato a gobernador de Morena en 2015, pero o no quiso tomar la responsabilidad, o le dio miedo. Y le pasó la estafeta a Pablo Amílcar Sandoval Ballesteros, quien posteriormente se apoderó del partido y pisoteó a medio mundo, vendiéndose como el hijo predilecto de López Obrador, como ahora lo hizo Esthela Damián con la presidenta Claudia Sheinbaum.
Si en aquel tiempo Cayetano hubiese tomado al toro por los cuernos y hubiera aceptado la candidatura que le daba el partido, otro gallo le cantaría ahora. No andaría apelando a su obradorismo para exigir que lo tomen en cuenta, él que viene del PRD y fue fue representante del PT ante los órganos electorales.
Ahí habría comenzado una carrera política de altos vuelos, pero desechó el momento. Once años después el marquelino busca otra oportunidad, pero su tiempo ya pasó, se quedó pequeño y ahora clama por aguas pasadas a sabiendas que no mueven molinos.
Incluso, el costachiquense logró ser diputado fedeal por Costa Chica, pero también renunció a la reelección en 2021, diciendo que él es rete íntegro y más obradorista que Obrador, porque en ese tiempo el presidente no prohibió esa práctica que es legal hasta ahora (será nula en 2030).
Al contrario, lo que AMLO necesitaba es que no se perdiera la mayoría legislativa en la Cámara de Diputados, pero Morena no lo logró. Entonces, el mandatario enfrentó muchas trabas en la segunda parte de su sexenio. Muchas iniciativas fueron bateadas por la oposición porque faltaban manos obradoristas que se levantaran.
Pero algunas por traición, otras por “pudor político” como Rubén Cayetano, prefirieron dejar solo al presidente, quien no consiguió concretar varias reformas estructurales, entre ellas la electoral. Incluso cuando dejó el poder dejó el famoso Plan B, consistente en un listado de 20 iniciativas de reformas a la Constitución y a leyes secundarias, para concretarse en el gobierno de Claudia Sheinbaum.
Pero valga otra comparación para que “amacolle”, como dicen los costeños: En 2015, mientras Rubén Cayetano reculó y desistió ser el candidato a gobernador por Morena en Guerrero, Beatriz buscó y aceptó la candidatura a gobernadora por el PRD, enfrentándose muy valientemente con el priísta Héctor Astudillo, con la traición de los waltonistas a cuestas incluso.
Si Beatriz hubiese sido pusilánime, sobre todo después de la negra noche de Iguala, cosa que se le endilgó al PRD (el MC se encargó de eso), y habiendo ella colaborado en el gobierno del ex gobernador Ángel Aguirre, quien fue defenestrado por esa causa, la senadora Beatriz Mojica habría reculado por temor a enfrentar el veredicto de un pueblo harto indignado, y estaría hoy en las catacumbas de la historia de Guerrero, soñando con algo que pudo ser y no fue.
Pero, al contrario, Beatriz se amarró los huaraches (por no decir otra cosa) y desarrolló una campaña ejemplar, al grado de que Astudillo no puede presumir que ganó con un amplio margen de votación, como si lo hizo Aguirre en 2011.
Entonces, cayetanistas, esa es la diferencia entre un político “pudoroso”, por no decir miedoso; y una mujer con las enaguas bien fajadas, que no le tiene miedo a la historia ni a la derrota, pues también perdió la senaduría por el PRD en 2018, frente a Manuel Añorve Baños.
Si Beatriz fuera de otra madera, ya se habría rajado. En cambio, persistió y volvió a comenzar desde abajo. Ahora es la coordinadora de Morena en Guerrero.
Finalizo: Ariadna fue específica y a estas alturas ya no hay lugar a dudas. Beatriz es la coordinadora, ganó ese espacio por encuesta y no es algo de gratis. Su permanencia en Guerrero, el trabajo territorial y su cercanía con la gente, le permitieron este logro. Y sí, los morenistas deben estar orgullosos de esta mujer afrocalentana.
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