×

Crece presión en sector salud de Guerrero: 3,500 trabajadores sin estabilidad y personal del IMSS anuncia marcha

Crece presión en sector salud de Guerrero: 3,500 trabajadores sin estabilidad y personal del IMSS anuncia marcha

—Promotores, enfermeras y trabajadores de vectores exigen basificación y mejores salarios en Chilpancingo; en Acapulco, personal del IMSS mantiene protestas y se prepara para sumarse a la movilización nacional del 30 de octubre.

Chilpancingo/Acapulco, Guerrero.26 de octubre de 2026.— El descontento laboral comienza a extenderse entre trabajadores del sector salud en Guerrero. Mientras personal vinculado a distintos programas de salud protestó en Chilpancingo para exigir estabilidad laboral y basificación, trabajadores del Instituto Mexicano del Seguro Social mantienen un plantón en Acapulco y anunciaron que marcharán el próximo 30 de octubre para demandar salarios justos, insumos y mejores condiciones de trabajo.

Aunque se trata de movimientos con condiciones laborales y demandas específicas diferentes, ambos colocan en el centro un mismo problema: el creciente reclamo del personal que sostiene los servicios de salud en Guerrero por mejores condiciones para desempeñar su trabajo.

En Chilpancingo, promotores de salud, personal de enfermería y trabajadores de vectores se manifestaron en las oficinas de IMSS-Bienestar, ubicadas sobre el bulevar René Juárez Cisneros, para denunciar que algunos acumulan años trabajando mediante contratos eventuales o por honorarios.

Israel Salgado Mesa, promotor de salud del Servicio Nacional de Salud Pública, aseguró que alrededor de 3 mil 500 trabajadores en Guerrero se encuentran sin estabilidad laboral, mientras que la protesta inmediata involucra a unos 200 empleados de distintas áreas.

Los inconformes aseguran que han recurrido a instancias federales, donde les han señalado que la atención de su situación corresponde a las autoridades estatales. Por ello solicitaron la intervención de la gobernadora Evelyn Salgado Pineda.

“Ya no queremos más simulaciones ni postergaciones, porque siempre es lo mismo; queremos que nos atiendan de inmediato y si no hay respuesta, seguiremos en la lucha”, advirtió Salgado Mesa.

Uno de los testimonios que dimensiona el conflicto es el de Mirna Ocampo Ríos, trabajadora del Hospital de la Madre y el Niño Guerrerense, quien afirmó llevar 18 años contratada sin obtener una plaza de base, pese a realizar labores similares a las del personal que cuenta con mejores condiciones salariales y laborales.

“Pido un mejor salario porque hago las mismas labores y espero que nos escuchen y nos apoyen, porque 18 años ya es demasiado”, reclamó.

En Acapulco, otro frente de inconformidad

Paralelamente, trabajadores y personal de por lo menos seis unidades del IMSS en Acapulco mantienen un plantón pacífico en las instalaciones de la Sección XVII del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social.

Sus demandas incluyen incrementos salariales, mejores condiciones laborales, disponibilidad de insumos médicos y atención a reclamos que consideran históricos.

El movimiento escalará el próximo viernes 30 de octubre, cuando trabajadores guerrerenses se sumen a una movilización nacional. En Acapulco, la marcha está convocada a las 15:00 horas desde la entrada de urgencias del Hospital General Regional No. 1 Vicente Guerrero.

Los trabajadores han recurrido además a un elemento de fuerte carga simbólica: el papel que desempeñaron durante la emergencia provocada por el huracán Otis.

Jair Díaz, enfermero del IMSS, recordó que numerosos empleados acudieron a limpiar, rehabilitar y mantener funcionando las unidades médicas pese a que sus propias viviendas habían resultado afectadas.

“Lo dimos todo. Levantamos techos, limpiamos salas inundadas con lo que teníamos a la mano y mantuvimos la atención de urgencia a puro corazón”, relató.

Tres años después de aquella emergencia, los manifestantes sostienen que persisten carencias de insumos y condiciones laborales que consideran insuficientes.

Una presión que puede crecer

Las protestas de Chilpancingo y Acapulco ocurren en instituciones y esquemas laborales distintos, pero su coincidencia temporal eleva la presión sobre el sector salud en Guerrero.

Por un lado, trabajadores reclaman certeza después de años de contratos temporales y demandan ser incluidos en procesos de basificación. Por otro, personal del IMSS exige mejores salarios, herramientas suficientes para trabajar y atención a sus condiciones laborales.

El siguiente punto de atención será el 30 de octubre. La participación de trabajadores guerrerenses en la movilización nacional permitirá medir si la inconformidad permanece concentrada en determinados centros laborales o comienza a convertirse en un movimiento de mayor alcance.

El mensaje que surge desde ambos frentes es similar: quienes atienden hospitales, realizan labores de prevención y mantienen operativos los servicios de salud están reclamando que la estabilidad, los salarios y las condiciones de trabajo sean también una prioridad del sistema sanitario.

Puedo hacer una segunda versión más dura y de mayor impacto político, enfocada en el contraste entre los “héroes de Otis” y las actuales protestas laborales.

Share this content:

Publicar comentario