Beatriz Mojica: antes que el poder, el territorio
Roberto Flores
En Guerrero, el oficio político tiene un solo camino: se forja caminando. No se hereda por apellido, no se compra con presupuesto y mucho menos se improvisa cuando llegan los tiempos electorales.
Es válido —y necesario— que nuevas generaciones busquen espacios y levanten la mano para conducir los destinos del estado. La renovación es parte natural de la política. Pero Guerrero tiene una realidad demasiado compleja como para aprenderla desde un escritorio o descubrirla cuando aparece una candidatura.
Quien aspire a gobernarlo debería conocer primero sus caminos, sus comunidades y sus contrastes; entender lo mismo a la Costa Chica que a Tierra Caliente, La Montaña, la Sierra, el Norte, Centro, Costa Grande y Acapulco. Antes de pretender gobernar Guerrero, hay que haberlo vivido.
Ahí es donde Beatriz Mojica Morga tiene una historia que pesa.
Nacida en la Costa Chica y con parte importante de su infancia y juventud ligada a Tierra Caliente, su trayectoria política no comenzó ayer. Ha sido diputada federal, funcionaria del gobierno estatal, secretaria de Desarrollo Social de Guerrero, candidata a gobernadora en 2015, diputada local y senadora de la República. Una carrera con triunfos, derrotas y largos años recorriendo territorio.
Y quizá las derrotas también cuentan. Porque conocer Guerrero no significa únicamente aparecer cuando las condiciones son favorables; significa permanecer cuando los tiempos políticos no acompañan.
Mojica ha construido durante años una presencia territorial que difícilmente puede fabricarse de un proceso electoral a otro. Hoy incluso ha solicitado licencia al Senado para volver a recorrer las ocho regiones del estado en medio del proceso político que vive Morena rumbo a Guerrero.
Eso no significa que una trayectoria otorgue automáticamente el derecho a gobernar. La última palabra siempre debe tenerla el pueblo. Tampoco significa cerrarles la puerta a nuevos perfiles.
Pero la memoria política también cuenta.
Guerrero necesita nuevas generaciones, sí, pero también necesita experiencia, conocimiento territorial y sensibilidad para comprender un estado marcado por profundas desigualdades y realidades regionales completamente distintas.
Porque para gobernar Guerrero no basta conocer el mapa.
Hay que haberlo caminado.
Y en esa carrera, Beatriz Mojica lleva muchos kilómetros de ventaja.
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