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Catársis y algarabía en la capital de Guerrero, tras el primer triunfo de la selección nacional

Catársis y algarabía en la capital de Guerrero, tras el primer triunfo de la selección nacional

* El festejo se desarrolló sin complicaciones, pese a la efusividad

Interacción

Pese al «jaloneo» de vehículos, el festejo por el triunfo de la selección mexicana de fútbol se desarrolló sin altercados en el historico monumento a Las Banderas.

Ahí donde se levanta el antimonumento a los 43, incendiado ya en dos ocasiones, esta tarde de jueves 11 de junio se instalaron los tambores de una batucada ansiosa por celebrar.

Aunque el Ayuntamiento de Chilpancingo anunció la colocación de una pantalla gigante para que la población se concentrara en la plaza cívica Primer Congreso de Anáhuac, dicho aparato nunca logró proyectar la imagen del partido inaugural del Campeonato Mundial de fútbol soccer.

Lo que sí funcionó fue el aparato de sonido, así que los pocos ciudadanos que se quedaron bajo el toldo colocado frente al Palacio de la Cultura tuvieron que escuchar e imaginar el desarrollo del partido, muy a la vieja escuela.

No obstante, los negocios ubicados en el centro de la ciudad en su mayoría estuvieron llenos, algunos  comerciantes sacaron sillas y monitores a los pasillos para disfrutar del partido, gritar al momento de los goles y desencadenar un prolongado momento de catársis.

En el monumento a las Banderas, punto de concentración para los fanáticos de la selección, en realidad llegaron pocos, la mayoría familias que no obstante, gritaron, bailaron y lanzaron porras con la energía suficiente para hacerse notar.

Poco a poco fueron bajándose de las unidades particulares que llegaron haciendo sonar el cláxon, algunos con la bandera nacional, otros con sombreros de palma y trompetas para lástimar el tímpano con efusividad.

Cuando el contingente ubicado en las aceras de la avenida Lázaro Cárdenas se nutrieron de la cantidad suficiente, hombres y mujeres jóvenes se avalanzaron sobre las unidades para pedirles permiso, una vez obtenido procedieron a empujarlas de un lado hacia el otro balanceando en su interior a sus ocupantes.

Autos compactos, camionetas, camiones de carga y hasta unidades del  transporte público fueron sarandeadas con fuerza despertando risas y expresiones de algarabía.

La jornada se desarrolló con tranquilidad, en un ambiente de convivencia vecinal y con la presencia de familias completas.

Algo que solo consigue el fútbol cada que la selección gana.

El sueño apenas comienza.

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