Guerrero se prepara ante temporada de ciclones y huracanes
–Autoridades estatales refuerzan protocolos, habilitan refugios y llaman a la población a extremar precauciones ante 21 fenómenos ciclónicos previstos en el Pacífico
Interacción
Con el inicio de la temporada de ciclones y huracanes, el estado de Guerrero activó su protocolo de atención ante contingencias, con énfasis en la prevención de inundaciones, deslizamientos de tierra y otros riesgos derivados de lluvias intensas.
El Secretario de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil, Roberto Arroyo Matus, informó que desde la temporada anterior se ha trabajado en coordinación con autoridades federales, estatales y municipales para fortalecer la cultura de prevención.
“Estamos bien organizados y unidos en el Consejo Estatal de Protección Civil y Gestión de Riesgos, participando de manera activa en todas las medidas preventivas”, aseguró Arroyo Matus, en especial con trabajos de limpieza de barrancas y alcantarillas, y la vigilancia de zonas históricamente vulnerables.
Este año, Guerrero cuenta con 620 refugios temporales con capacidad para más de 100 mil personas, distribuidos en las ocho regiones del estado y equipados con insumos esenciales para atender emergencias, refirió el funcionario estatal.
Enfatizó que para esta temporada se esperan hasta 21 fenómenos ciclónicos en el océano Pacífico, por lo que es vital mantenerse informado a través de fuentes oficiales y evitar la propagación de noticias falsas que puedan alarmar a la población.
Entre las zonas de mayor riesgo se encuentran áreas propensas a deslizamientos e inundaciones, como la región Norponiente de Chilpancingo, donde la saturación del suelo aumenta la posibilidad de derrumbes, dijo Arroyo Matus.
Por eso hizo el llamado a la población a acatar alertas las recomendaciones y conocer la ubicación de los refugios temporales, disponibles mediante el buscador oficial con las palabras clave: “Refugios Temporales 2026”.
Roberto Arroyo insistió en pedir a la población en general que no arroje basura en ríos ni barrancas, donde se han encontrado hasta colchones y electrodomésticos que obstruyen el flujo de agua y elevan el riesgo de inundaciones durante las lluvias.

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