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Irrumpe con violencia la CETEG en el Congreso; deja daños a vehículos de trabajadores

Irrumpe con violencia la CETEG en el Congreso; deja daños a vehículos de trabajadores

–Protestaron por hechos ocurridos en la Ciudad de México

Chilpancingo, Gro.- La indignación por los hechos registrados un día antes en la Ciudad de México escaló este martes a un nuevo episodio de confrontación en Guerrero. Unos 200 integrantes de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación en Guerrero (CETEG) irrumpieron en las instalaciones del Congreso del Estado, derribaron una de las puertas de acceso y causaron daños a varios vehículos estacionados en el recinto legislativo, en una jornada marcada por la tensión, el enojo y la violencia.

La protesta tuvo su origen en los acontecimientos ocurridos el lunes en la capital del país, donde maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) fueron contenidos por cuerpos de seguridad durante una movilización. Entre las versiones difundidas por el magisterio se encuentra que varios docentes resultaron lesionados y que el profesor mixteco Proceso González Columbo, originario de Xalpatláhuac, perdió el ojo izquierdo presuntamente a consecuencia de impactos recibidos durante las acciones de dispersión.

Desde temprana hora, grupos de docentes acudieron a estaciones de radio de Chilpancingo para denunciar lo sucedido. En entrevistas concedidas a medios locales, profesoras de la CETEG rechazaron las versiones que señalaban la presencia de infiltrados durante la movilización en la Ciudad de México y sostuvieron que la única exigencia del movimiento es la apertura de una mesa de negociación directa con la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.

La noticia sobre la lesión sufrida por González Columbo se convirtió rápidamente en un detonante de la inconformidad. El docente es conocido en la región de La Montaña por su activismo sindical y político, así como por su participación en actividades de apoyo a los movimientos encabezados primero por el expresidente Andrés Manuel López Obrador y posteriormente por Morena durante la campaña presidencial de Claudia Sheinbaum.

Pasadas las diez de la mañana, la llamada «avanzada» de la CETEG llegó a las instalaciones del Poder Legislativo. El primer intento fue ingresar por el acceso principal, donde los manifestantes golpearon el portón con mazos y objetos contundentes. La estructura reforzada impidió el acceso, por lo que los inconformes se desplazaron hacia una entrada lateral ubicada sobre el bulevar Vicente Guerrero.

Tras varios minutos de golpes con marros, tubos de acero y palos de madera, lograron derribar una de las puertas metálicas e ingresar al estacionamiento del Congreso. Sin embargo, las medidas de seguridad implementadas dentro del inmueble evitaron que alcanzaran el salón de sesiones y las oficinas administrativas.

La frustración acumulada derivó entonces en actos de vandalismo. Los manifestantes arremetieron contra vehículos estacionados en el recinto, rompiendo parabrisas, espejos retrovisores, medallones y ventanas. Algunos trabajadores de seguridad lograron retirar varias unidades por accesos alternos para evitar mayores afectaciones.

Las escenas dejaron una imagen preocupante para la vida pública del estado. La protesta, que nació como una exigencia de justicia por los hechos ocurridos en la Ciudad de México, terminó afectando a personas que no tuvieron participación alguna en dichos acontecimientos. Trabajadores administrativos, empleados legislativos y representantes populares vieron dañados sus bienes en medio de una confrontación que evidenció cómo la espiral de violencia suele extender sus consecuencias más allá de quienes originalmente protagonizan un conflicto.

Horas más tarde, el presidente de la Junta de Coordinación Política (JUCOPO), Jesús Urióstegui García, informó que el recuento preliminar arrojó daños en diez vehículos vinculados al Poder Legislativo: cinco pertenecientes a diputados de diferentes fuerzas políticas y cinco a trabajadores. También se reportaron afectaciones a otras dos unidades particulares que no forman parte del patrimonio institucional.

Urióstegui aclaró que, pese a la magnitud de los daños materiales, no hubo personas lesionadas dentro del Congreso y señaló que hasta entrada la tarde no se había determinado si se presentaría una denuncia penal por los hechos, decisión que corresponderá analizar conjuntamente con la Mesa Directiva.

El coordinador parlamentario de Morena sostuvo además que la dirigencia de la CETEG nunca solicitó formalmente una mesa de diálogo con los diputados locales. De hecho, indicó que la mayoría de los legisladores se encontraba dentro del recinto durante la movilización y que existía disposición para escuchar los planteamientos del magisterio.

«Los maestros no solicitaron diálogo con el Congreso», enfatizó el legislador, quien reiteró que las puertas fueron cerradas únicamente como una medida preventiva ante el avance de la manifestación.

Tras más de una hora de tensión en el Congreso, los integrantes de la CETEG se retiraron del inmueble y bloquearon por algunos minutos el bulevar Vicente Guerrero y los carriles de alta velocidad que conectan con la Autopista del Sol. Alrededor de las 12:30 horas abandonaron la zona para regresar a su campamento ubicado al sur de Chilpancingo.

Lo ocurrido deja una reflexión inevitable. Las denuncias sobre un posible uso excesivo de la fuerza contra maestros en la Ciudad de México merecen una investigación exhaustiva y transparente. Pero la violencia, venga de donde venga, termina debilitando las causas que pretende defender.

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