No podemos esperar a que el campo colapse para actuar ante la sequía: Jorge Iván Ortega
–El diputado advierte que las pérdidas ya trascienden las parcelas y amenazan el ingreso familiar, el abasto y el precio de los alimentos; exige información clara, prevención y una respuesta coordinada de los gobiernos
Chilpancingo, Gro., 9 de septiembre de 2026.— “No podemos seguir improvisando después del daño”, advirtió el diputado local Jorge Iván Ortega Jiménez, al señalar que la sequía que golpea distintas regiones de Guerrero requiere una respuesta institucional más rápida, preventiva y diferenciada para evitar que la pérdida de cosechas termine convirtiéndose en una crisis económica y alimentaria de mayores dimensiones.
Durante su intervención en la sesión de este miércoles del Congreso del Estado, el legislador sostuvo que el deterioro de las milpas, particularmente las destinadas al autoconsumo, demuestra que Guerrero enfrenta una problemática que ya no puede considerarse una contingencia pasajera.
“La sequía no solo seca la tierra, también rompe el equilibrio económico de las comunidades rurales”, afirmó.
Ortega Jiménez explicó que el impacto tiene dimensiones distintas. Para una familia campesina que produce para comer, perder su cosecha significa tener que comprar el maíz que antes obtenía de su parcela; para el pequeño productor representa menos ingresos, deudas y dificultades para pagar insumos y jornales; y para la producción comercial puede traducirse en pérdidas financieras y dificultades para sostener el siguiente ciclo agrícola.
Advirtió que tampoco puede tratarse al campo guerrerense como una sola realidad. Las afectaciones observadas en regiones como Norte, Tierra Caliente y Montaña deben evaluarse junto con las condiciones existentes en Costa Chica, Costa Grande y Centro, considerando las características particulares de cada municipio y cultivo.
Por ello, demandó un diagnóstico territorial preciso que permita conocer dónde están las mayores pérdidas y dirigir los apoyos con criterios técnicos y sociales.
El diputado alertó además que las consecuencias no terminarán en las comunidades rurales. Una reducción importante de la producción local puede generar presión sobre el abastecimiento y los precios, afectando especialmente a las familias con menores ingresos.
“Si se pierde producción en el campo, se encarece la comida en la ciudad”, sostuvo.
Jorge Iván Ortega señaló que la discusión no debe reducirse a cuánto dinero se destinará después de ocurridas las pérdidas, sino a determinar si Guerrero cuenta con instrumentos suficientes para proteger anticipadamente a sus productores.
Al referirse al anuncio de una bolsa emergente de 30 millones de pesos, consideró necesario reconocer la respuesta, pero también evaluar si resulta suficiente frente a la dimensión de las afectaciones.
El legislador llamó a evitar especulaciones sobre cifras y pidió que sean las autoridades correspondientes las que transparenten los recursos previstos para enfrentar contingencias agrícolas, cómo fueron ejercidos y cuáles serán los mecanismos que se activarán para atender a las familias afectadas.
Sostuvo que una política eficaz para el campo debe anticiparse a las crisis y no limitarse a reaccionar cuando las pérdidas ya ocurrieron.
Cuatro acciones para responder a la crisis
Ante el Congreso, Ortega Jiménez planteó cuatro medidas inmediatas: atención diferenciada para productores de autoconsumo, pequeños productores y producción comercial; diagnósticos por región, municipio y cultivo; una estrategia que considere conjuntamente las consecuencias para el campo, el abasto y los consumidores; y una coordinación efectiva entre Federación, estado y municipios.
Pidió a la SAGADEGRO y al Ejecutivo estatal informar qué recursos estaban previstos, cómo se ejercieron y qué acciones se instrumentarán; a la SADER, revisar los apoyos y mecanismos de compensación susceptibles de activarse desde el ámbito federal; y a los municipios, contribuir al levantamiento de información y la atención territorial.
Ortega Jiménez llamó también al Congreso de Guerrero a asumir un papel activo y no limitarse a documentar las afectaciones.
“No se trata solo de una mala temporada. Se trata de una crisis que puede dejar secuelas profundas y acumulativas si no actuamos a tiempo”, advirtió.
Finalmente, sostuvo que atender a las y los productores no debe concebirse únicamente como un apoyo al sector agrícola, sino como una medida para proteger la economía y la alimentación de todo Guerrero.
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