“No se vale aceptar las reglas cuando favorecen y desconocerlas cuando se pierde”: Arturo Martínez
Chilpancingo, Gro., 17 de septiembre de 2026.—
Arturo Martínez Núñez, integrante del Comité Ejecutivo Nacional de Morena, respondió con firmeza a quienes se inconformaron con el proceso de selección de la Coordinación de la 4T en Guerrero: quienes participaron conocieron la convocatoria, aceptaron sus reglas y firmaron el compromiso de respetar sus lineamientos y resultados. Por ello –sostuvo–, no es políticamente congruente reconocer el procedimiento mientras existe la expectativa de ganar y descalificarlo cuando la definición no resulta favorable.
“Lo que no se vale es aceptar las reglas cuando pensamos que nos favorecen y desconocerlas cuando el resultado o el desarrollo del proceso no coincide con nuestras expectativas”, lanzó Martínez Núñez.
La frase tuvo un destinatario político claro, aunque evitó mencionar nombres: quienes mantienen cuestionamientos después de haber participado voluntariamente en el proceso. Su argumento fue que la democracia interna no termina con el derecho a competir; también supone la obligación de reconocer las reglas y las instituciones partidarias cuando llega el momento de aceptar una definición.
Martínez Núñez elevó así el debate de los resultados al terreno de la congruencia. “Las reglas que exigimos para los demás son también las reglas que debemos aceptar para nosotros mismos”, señaló.
En otras palabras, para la dirigencia nacional la discusión ya no está solamente en quién obtuvo la coordinación, sino en la conducta política que asumirán quienes no resultaron favorecidos: mantenerse dentro de los cauces institucionales o convertir su inconformidad en una disputa que termine debilitando al propio movimiento.
En Morena, dijo, todas las aspiraciones son legítimas, pero ninguna aspiración personal puede colocarse por encima del proyecto colectivo. “Participar implica respetar, competir implica aceptar reglas y pertenecer a un movimiento implica saber que el proyecto colectivo está siempre por encima del interés individual”. Fue una forma de establecer que la etapa de competencia terminó y que, desde la perspectiva del CEN, comienza ahora otra: la de construir unidad alrededor de la definición tomada.
El dirigente acompañó esa posición con un reconocimiento explícito a Beatriz Mojica. Destacó su trayectoria dentro de la izquierda, su conocimiento de Guerrero y el trabajo territorial realizado durante años. “Beatriz es una mujer de izquierda, una compañera que conoce Guerrero, que ha recorrido sus regiones, que tiene una larga historia de lucha política”, expresó.
Pero quizá la frase que mejor explicó hacia dónde quiere conducir el CEN la etapa que sigue fue otra: “Nuestro adversario no está dentro de Morena”. Una aspiración legítima, explicó, no convierte a otro compañero en enemigo y tampoco justifica una dinámica permanente de vetos, descalificaciones o disputas entre grupos. El riesgo, advirtió, es que una competencia que ya terminó continúe consumiendo al partido cuando debería estar reorganizándose para lo que viene.
De ahí que Martínez Núñez insistiera en que Morena deberá llegar al siguiente proceso electoral “unido, organizado y en territorio”. Para el dirigente, el debate tampoco puede agotarse en quién encabeza la coordinación. La pregunta central, dijo, debe ser para qué se quiere gobernar Guerrero: continuar la transformación, combatir la desigualdad y la pobreza, ampliar derechos y acompañar el proyecto nacional encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
Martínez Núñez cerró con un mensaje que condensó el propósito de la conferencia: “Que nadie tenga miedo a la democracia interna, que nadie tenga miedo a que el pueblo opine y que nadie pretenda cambiar las reglas una vez iniciado el juego”.
“El proyecto es mucho más grande que cualquiera de nosotros”, resumió.
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