Padres y madres de los 43 desconfían de los trabajos de la UELCA
• Parece que caminan de regreso a la Verdad Histórica, señala relatoría de Tlachinollan
• La del 9 de marzo, una reunión tensa que terminó con la inconformidad de los afectados
• Nada nuevo en la funeraria y Semefo de Iguala
• La bolsa con restos de 2014 dejó más dudas que certeza
Interacción
Madres y padres de los 43 cuestionaron la transparencia de los trabajos realizados por la Unidad Especial de Investigación y Litigio del Caso Ayotzinapa (UELCA), señalando la posibilidad de que lejos de buscar la verdad, en realidad avancen en la dirección de crear una nueva “verdad histórica”, similar a la dada a conocer durante la administración del ex presidente Enrique Peña Nieto.
Este lunes 13 de abril, el Centro de Derechos Humanos de la Montaña (CDHM) difundió un texto en el que se concentran los testimonios de madres y padres de los 43 normalistas desaparecidos desde septiembre de 2014, que estuvieron en las diligencias realizadas recientemente en la ciudad de Iguala.

El CDHM-Tlachinollan destacó que el 9 de marzo pasado, 2 equipos interdisciplinarios de la UELCA iniciaron los trabajos de búsqueda en la funeraria Rueda, cuyos terrenos colindan con las instalaciones del Servicio Médico Forense (SEMEFO) de Iguala.
Menciona que cinco meses antes, en octubre de 2025, detuvieron a Rodolfo Rueda Sebastián y Rodolfo Rueda Mazón, propietarios de las funerarias Rueda y El Ángel acusados por delincuencia organizada.
A dichas detenciones se suma la del nutriólogo Irvin Arroyo Aranda, en noviembre de 2025 y la del ex director de tránsito y vialidad, Mauro Antonio Mosso, en marzo pasado.
Los padres y madres refieren que el Fiscal Mauricio Pazarán, ignorando las líneas de investigación apuntan hacia los 856 folios de información que están en manos de la SEDENA, así como la relacionada con el paradero de 17 estudiantes que fueron retenidos en barandilla municipal, focalizó todos los esfuerzos institucionales en las funerarias de Iguala.
Nada nuevo, en la funeraria y Semefo
El CDHM sostiene que las madres y padres se sorprendieron de la invitación que hizo extensiva el presidente de la Comisión para la Verdad y Acceso a la Justicia en el caso Ayotzinapa (CoVAJ, Arturo Medina, para que conocieran los hallazgos que el equipo de búsqueda en campo había tenido en una funeraria de Iguala.
A las 09 horas del 20 marzo, acudieron a la cita con el subsecretario que llegó en helicóptero, donde les informaron de las detenciones realizadas y que habían asegurado la funeraria porque encontraron muchas irregularidades.
En el lugar les informaron que no solo había cámaras frías con cuerpos de 2022, 2023 y 2024, los registros de los cuerpos en lugar de que estuvieran bajo custodia del SEMEFO, eran los dueños de la funeraria los que tenían el control.
Ahí les informaron que habían ubicado un crematorio clandestino y que cuando hicieron el cateo también encontraron una bolsa con restos de 2014.
Tlachinollan asegura que los funcionarios no supieron explicar cómo es que la bolsa con restos de 2014 llegó ahí. “Hemos estado buscando a nuestros hijos por más de 11 años y ahora resulta que encontraron una bolsa con restos de aquel año. ¿Cómo les vamos a creer? Si antes en este lugar no estaba la funeraria. Antes aquí no había nada, los mismos mapas señalan que era un terreno baldío, ¿cómo nos van a decir que esa bolsa es auténtica? Antes necesitamos que la revisen nuestros expertos, las compañeras del equipo argentino, para saber de qué se trata”, dijo uno de los padres.
Otros más recordaron que en ese lugar no había ninguna funeraria cuando se registraron los ataques.
Un hermano del joven Jhosivan Guerrero de la Cruz, uno de los 3 normalistas identificados hasta el momento, relató los recorridos que realizó en varias colonias de Iguala y testificó cómo fue que caminó en varias ocasiones por esos parajes donde ahora está la funeraria.
“Antes no había nada en este lugar, por eso no confiamos en lo que nos dicen, porque ahora ya hablan de una bolsa con restos, sin que nos digan cómo los obtuvieron y quienes fueron los que identificaron”, reclamaron.
Tlachinollan refiere que de acuerdo con testigos, se sabe que la funeraria Ángel, cuyo propietario es la misma familia Rueda, tenía sus instalaciones cerca de una escuela, sin embargo, desde hace varios años tuvieron que cambiarla porque el olor de los cadáveres llegaba hasta las niñas y niños.
Por eso es que ahora la reubicaron como funeraria Rueda, donde actualmente está el Semefo, a unos metros de la gasolinera.
La reunión del 9 de marzo se realizó en un espacio que sirve de estacionamiento de la funeraria, donde se anota que las fachadas estaban remodeladas y en partes en obra negra.
Anota que las carrozas rotuladas con la leyenda de “SEMEFO” permanecía en desuso, seguramente porque desde octubre de 2025 el inmueble fue asegurado.
Apunta que ahí, los padres y madres escucharon con extrañeza la información que tanto el fiscal Pasarán como el subsecretario Arturo Medina les relataron, la mayoría con expresiones de incredulidad, porque el relato no tenía lógica y tampoco se sostenía.
Lo que ahí les dijeron, señalan que son pasajes que ya se abordaron en los informes del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) y que los familiares recorrieron en varias ocasiones por esos lugares y otros más.
Se anota además, que la del 9 de marzo fue una reunión muy tensa, no solo porque el lugar no era el adecuado, sino porque la información era muy endeble.
Aún así, las autoridades invitaron a las madres y padres a recorrer el lugar para que vieron el estado en que se encuentran los crematorios, para que vieran las bolsas con cuerpos dentro de las cámaras frías y para que conocieran el crematorio clandestino, que no aparece registrado en el mismo Semefo que maneja la familia Rueda.
En ese recorrido los familiares encontraron ropa, cuerpos que llevan años sin que se puedan entregar a sus familiares.
Se acercan a la Verdad Histórica de Peña Nieto
El CDHM califica como insólito el tema de los crematorios en un estado sumamente desquiciante, en un SEMEFO “dado al traste” que está funcionando de manera irregular, “prestándose a negocios truculentos, trabajando para la delincuencia y haciendo más cruento el dolor de las personas que son víctimas de la violencia”.
En el texto se anota que los familiares nuevamente manifestaron su enojo porque los llamaron para darles noticias sin sustento.
Asegura que lo mismo pasó hace varios meses cuando la CoVAC los invitó a Iguala para que se les informará de las búsquedas que estaban haciendo en el rancho de el Gil, donde al final no hubo algún hallazgo, más bien, se sintieron maltratados y ofendidos porque juegan con su dolor y su pena.
“Esta visita no solo los obligó a dar la vuelta desde sus comunidades, sino que además les siembran más dudas y desconcierto”, asegura el CDHM.
La causa de dicho malestar, es que generan la percepción de que se está regresando a la línea del ex presidente de la República, Enrique Peña Nieto, en el sentido de que los 43 normalistas son un asunto de la delincuencia local con la participación de policías y autoridades municipales.
Una madre le dijo a los funcionarios: “Tenemos experiencia de los engaños del gobierno, y por eso las autoridades tienen la obligación de explicarnos cómo es que permaneció la bolsa de restos durante más de 11 años y cómo fue que la encontraron. Si no lo aclaran quiere decir que también están diciendo mentiras”.
De acuerdo con el relato difundido en la red social de Tlachinollan, los padres hicieron una descripción de lo que observaron en la funeraria y el Semefo de Iguala:
“Todo huele a muerto, Los cuerpos apilados, ropa ensangrentada. Espacios marcados con cinta amarilla; bajaron unas escaleras donde la tierra tenía rastros de que habían quemado un colchón. En ese lugar las autoridades, los peritos y investigadores encontraron una prótesis y otros objetos. Vieron un pozo bajo sospecha con varios puntos. En un filo pequeño permanecía el horno clandestino con el piso supuestamente con grasa propia de cuerpos humanos”.
El organismo no gubernamental refiere que las madres y padres se fueron desilusionados y enojados, porque notan que a las autoridades no les interesa su dolor y sufrimiento.
“Lo que quieren es quedar bien con la presidenta, de presentarle resultados, de hacerle creer que se va avanzando en la investigación. Las autoridades están muy lejos de que se solidaricen y sientan en lo más hondo de su corazón lo que las madres y padres sufren. No hay empatía, más bien prevalece una relación ríspida dominada por un clima de desconfianza”.
Entre lo más complicado para las madres y padres de los 43, es que los intentos de la fiscalía representan una mala señal.
“Ya les enseñaron una bolsa con restos del 2014. Aunque nadie sabe quién la llevó, falta saber de quién son. La experiencia del basurero de Cocula les ha enseñado que ya no pueden confiar en el gobierno, que solo depositaran su confianza en personas expertas, para no repetir más el relato falaz de la verdad histórica”.
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