Personal del Palacio de Justicia de Iguala intentó preservar videos de patrullas tras ataque a normalistas
Iguala, Gro., 16 de agosto de 2026.—
Una declaración ministerial integrada al Tomo 135 del expediente del caso Ayotzinapa revela que personal del Palacio de Justicia de Iguala revisó las cámaras de seguridad después de los ataques del 26 y 27 de septiembre de 2014 y detectó en las grabaciones la presencia de patrullas sobre la carretera federal México-Acapulco, por lo que intentó en varias ocasiones respaldar los videos al considerar que podían resultar relevantes para la investigación.
El testimonio, localizado entre las fojas 280 y 282, fue rendido el 26 de agosto de 2015 en el propio Palacio de Justicia de Iguala. Aunque en el expediente aparecen testados el nombre y cargo de la persona, su declaración permite establecer que tenía bajo su responsabilidad dos cámaras de seguridad —las números 12 y 15—, entre ellas una que registraba el punto sobre el que posteriormente puso atención el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI).
La declaración cobra relevancia porque fue recabada aproximadamente una semana después de que el GIEI hiciera pública la pérdida de evidencia relacionada con las cámaras del Palacio de Justicia y aporta detalles sobre lo ocurrido con las grabaciones antes de que desaparecieran del sistema.
De acuerdo con el testigo, después de enterarse a través de los noticieros de los ataques contra los estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa y luego de que personal de intendencia le informara que había vidrios rotos en el edificio, decidió revisar las imágenes almacenadas por el sistema de videovigilancia.

Fue entonces cuando revisó la cámara número 15 y ubicó, alrededor de las 22:30 horas del 26 de septiembre de 2014, lo que describió como dos camionetas de patrullas. Al avanzar en las grabaciones constató que a las cero horas del 27 de septiembre los vehículos permanecían en el lugar.
El trabajador declaró que las unidades se encontraban sobre la carretera federal México-Acapulco, aunque debido a la oscuridad no pudo determinar el punto exacto ni el sentido en el que estaban colocadas. Lo que pudo distinguir fueron los destellos de las torretas.
“Por la oscuridad solo veía los destellos de las luces rojas y azules, situación que me inquietó y decidí intentar respaldar la información sin poder hacerlo”, quedó asentado en su declaración ministerial.
Al considerar que las imágenes podían ser importantes para esclarecer lo ocurrido con los normalistas, el testigo trató de respaldar en discos DVD las grabaciones correspondientes al 26 de septiembre captadas por las cámaras 12 y 15. Sin embargo, aseguró que cuando intentó reproducir los archivos en una computadora portátil únicamente aparecía una pantalla negra.
Según su declaración, atribuyó el problema a fallas en el disco duro del DVR del sistema de seguridad. No obstante, no se trató de un solo intento: afirmó que realizó entre cuatro y cinco respaldos utilizando diferentes horarios y segmentos de grabación, con la intención de evitar que el tamaño de los archivos impidiera copiarlos.
“Lo anterior lo hice con la intención de rescatar la información por si llegara a ser necesaria”, declaró. Debido a que ninguno de los discos pudo ser reproducido, aseguró que los consideró inservibles y los desechó.
El contenido del Tomo 135 establece así que las imágenes sí existieron y fueron observadas por una persona que trabajaba en el Palacio de Justicia después de los hechos. También documenta que en la cámara 15 fueron detectadas patrullas durante la noche de los ataques y que hubo intentos de preservar esas imágenes antes de que la información dejara de estar disponible.
El testimonio abre además una línea relevante para reconstruir la ruta de esa evidencia: quién tenía acceso al sistema de videovigilancia, qué ocurrió con el DVR después de los intentos fallidos de respaldo y en qué momento dejaron de estar disponibles las grabaciones originales.

La declaración ministerial fue tomada el 26 de agosto de 2015, casi once meses después de la desaparición de los 43 normalistas y pocos días después de que el GIEI señalara públicamente la pérdida de material videográfico del Palacio de Justicia, uno de los puntos considerados relevantes para reconstruir los movimientos de las fuerzas de seguridad y de los estudiantes durante la noche del 26 y la madrugada del 27 de septiembre de 2014.
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