Septiembre obliga a reforzar la prevención ante sismos y lluvias en Guerrero
—Investigador de la UAGro advierte que la vulnerabilidad de viviendas, infraestructura deficiente y asentamientos en zonas de riesgo pueden convertir fenómenos naturales en desastres
Interacción
Ante la llegada de septiembre, un mes asociado con una mayor atención a la actividad sísmica y que también coincide con una temporada de lluvias activa, es necesario fortalecer las medidas de prevención y generar conciencia sobre los riesgos que enfrenta Guerrero, señaló el investigador de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAGro), Alfredo Méndez Bahena.
El especialista recordó que Guerrero, al igual que otras regiones del mundo, está expuesto a fenómenos naturales como sismos, huracanes, inundaciones y, en determinadas zonas, tsunamis.
Explicó que la presencia de estos fenómenos no puede evitarse, debido a que está relacionada con condiciones naturales como el clima, la topografía y las características geográficas de cada región. Sin embargo, sostuvo que la sociedad y las autoridades sí pueden actuar para reducir la vulnerabilidad y evitar que una amenaza natural termine convirtiéndose en un desastre.
Méndez Bahena destacó que los estudios sobre desastres socio-naturales muestran que no solamente el fenómeno natural determina la magnitud de una emergencia, sino también las condiciones en las que vive la población.
En este sentido, señaló como factores de riesgo el establecimiento de viviendas en zonas inundables, barrancas o áreas cercanas a cauces, así como construcciones ubicadas en sitios donde la infraestructura hidráulica puede representar un peligro.
Como ejemplo, mencionó que cuando una vivienda se encuentra prácticamente pegada a un muro de contención del río Huacapa, aumenta la exposición de sus habitantes ante una eventual crecida del cauce.
También cuestionó la existencia de asentamientos en zonas consideradas de riesgo, como ocurre en la zona norponiente de Chilpancingo, donde, afirmó, las autoridades debieron evitar que se permitiera la construcción de viviendas en áreas vulnerables.
Otro elemento fundamental, dijo, es la calidad de las construcciones, particularmente en una entidad con alta actividad sísmica. Los inmuebles deben contar con cimientos adecuados y materiales capaces de resistir tanto movimientos telúricos como los efectos de fenómenos meteorológicos.
A estos factores se suma la falta de infraestructura preventiva, por lo que consideró indispensable mantener desazolvado el sistema de drenaje y evitar que las barrancas acumulen basura y otros materiales que puedan provocar taponamientos durante las lluvias.
El investigador también llamó a revisar y fortalecer las rutas de evacuación en escuelas, oficinas y otros sitios donde se concentra un elevado número de personas.
Advirtió que no basta con establecer rutas en los planes de emergencia, sino que éstas deben ubicarse en lugares seguros y permanecer funcionales durante una contingencia, ya que algunas vías destinadas a evacuar a la población o facilitar el ingreso de cuerpos de auxilio también se encuentran en zonas vulnerables.
Recordó que esta situación quedó de manifiesto durante el paso del huracán Otis por Acapulco, cuando algunas de las vías de comunicación quedaron afectadas, dificultando tanto la evacuación como el traslado de ayuda.
Por ello, Méndez Bahena insistió en que la prevención debe involucrar a autoridades y sociedad, mediante la identificación de riesgos, mejores condiciones de construcción, infraestructura adecuada y planes de emergencia que permitan responder oportunamente ante cualquier fenómeno natural.
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