Félix Salgado: unidad por encima de los intereses personales
Roberto Flores
Félix Salgado Macedonio pudo convertir las reglas internas de Morena en un motivo de confrontación. Tenía aspiraciones, presencia territorial y capital político para sostener una batalla interna; sin embargo, cuando supo que los lineamientos del partido no le permitían participar, decidió hacerse a un lado y colocar la unidad del movimiento por encima de su interés personal.
Ese gesto adquiere mayor relevancia frente a las inconformidades surgidas después de que Beatriz Mojica Morga fue designada coordinadora estatal de los Comités de Defensa de la Transformación en Guerrero.
En lugar de alentar disputas o alimentar divisiones, Salgado Macedonio optó por cerrar filas con Mojica Morga y enviar un mensaje directo a quienes participaron en el proceso, firmaron compromisos para respetar el resultado y posteriormente comenzaron a expresar desacuerdos.
“¿Qué estoy viendo? Estoy viendo voces discordantes, voces encontradas… Si no estaban conformes, ¿a qué fueron a esa presentación?”, cuestionó.
Pero el pronunciamiento de mayor peso político llegó después:
“Compañeras y compañeros de Morena: únanse, unifíquense, dialoguen y acuerden”.
No se trata de una frase menor ni de un llamado improvisado. Proviene de uno de los liderazgos con mayor respaldo popular y presencia territorial dentro del movimiento en Guerrero.
Félix Salgado pudo optar por el reclamo, promover inconformidades o utilizar su fuerza política para mantener abierta una disputa personal. Eligió otra ruta: respetar las reglas, reconocer el resultado, cerrar filas con Beatriz Mojica y convocar a la unidad.
Ese comportamiento marca una diferencia.
Quien acepta participar en un proceso interno también asume la responsabilidad de respetar su desenlace. Las reglas no pueden considerarse válidas únicamente cuando favorecen las aspiraciones propias, ni desconocerse cuando el resultado beneficia a otra persona.
También fue acertado que Salgado Macedonio pusiera claridad sobre los tiempos políticos. Morena no eligió todavía una candidatura a la gubernatura, sino a la responsable de coordinar los trabajos de organización y defensa de la transformación en Guerrero.
Beatriz Mojica tiene ahora la encomienda de recorrer el estado, dialogar con las distintas expresiones del partido y construir puentes. Para lograrlo necesitará apertura, pero también disposición de quienes participaron en el proceso para aceptar que una competencia interna no debe convertirse en una confrontación permanente.
Hay quienes parecen apresurados por repartirse un pastel que todavía no se ha horneado. Antes de discutir candidaturas y posiciones será necesario consolidar la organización, mantener la cohesión y fortalecer la presencia territorial del movimiento.
La buena política consiste en saber esperar, reconocer resultados y, por encima de todo, saber sumar.
Al dejar de lado una aspiración que las reglas internas no le permitían concretar, Félix Salgado envió una señal de disciplina y madurez política. Ahora toca respaldar a Beatriz Mojica, colocando así el interés colectivo por encima de cualquier cálculo personal.
Su llamado es claro: menos confrontación interna y más diálogo; menos reparto anticipado y mayor organización; menos voces discordantes y más unidad.
Félix Salgado cerró filas con Beatriz Mojica y convocó a respetar los resultados de Morena. El mensaje alcanza a todos los grupos y liderazgos del partido: antes de pensar en la próxima batalla electoral, es indispensable poner la casa en orden.
Hoy, la principal señal de Félix Salgado es la unidad. Y en política, saber hacerse a un lado para fortalecer un proyecto también es una forma de ejercer liderazgo.
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