Después de la tormenta, la unidad

Roberto Flores
Después de la tormenta siempre viene la calma. Y en política, muchas veces esa calma se construye con diálogo, acuerdos y la capacidad de entender que ninguna batalla electoral se gana desde la división.
En Morena Guerrero, las señales de los últimos días parecen caminar precisamente en esa dirección.
Beatriz Mojica Morga, senadora y actual coordinadora de Morena en Guerrero tras resultar favorecida en el proceso interno, ha comenzado una etapa quizá tan importante como la propia competencia: la construcción de la unidad.
Los encuentros con distintos liderazgos, entre ellos Javier Saldaña así como con el propio Félix Salgado Macedonio, y el acercamiento con quienes participaron en el proceso interno muestran una ruta de conciliación. No significa que todas las diferencias hayan desaparecido. Rubén Cayetano, por ejemplo, mantiene cuestionamientos que también deberán encontrar respuesta política.
Porque la unidad verdadera no consiste en esconder las diferencias, sino en sentarse a discutirlas y encontrar coincidencias.
Hace tiempo escribí que una de las mayores fortalezas de Beatriz Mojica era precisamente su madurez política. A eso habría que sumar experiencia, arraigo y cercanía social.
Mojica conoce Guerrero porque lo ha caminado. Su trayectoria política se ha construido entre victorias y derrotas, desde distintas responsabilidades públicas y espacios de representación. Y justamente de ambas se aprende a moverse en ese complejo tablero que es la política guerrerense.
Perder nunca es cómodo. En política, como en cualquier competencia, habrá inconformidades. El verdadero reto está en saber transformar una derrota interna en experiencia y entender que ningún proyecto colectivo puede quedar subordinado permanentemente a aspiraciones personales y eso deberán entenderlo quienes hoy desde el enojo podrían dividir al movimiento.
Mientras Morena intenta cerrar filas, enfrente también comienzan a moverse las piezas rumbo a 2027. El PRI ha elevado sus cuestionamientos y Manuel Añorve mantiene abierta la posibilidad de participar en la próxima contienda. La elección todavía está lejos y nada está escrito.
Por eso la unidad será fundamental.
Guerrero merece proyectos políticos capaces de poner por delante el bienestar colectivo y no los intereses personales. Si Morena consigue mantener el diálogo, sumar a quienes todavía tienen diferencias y convertir la unidad en algo más que una fotografía, llegará fortalecido al proceso que viene.
Y para Beatriz Mojica existe además un componente histórico: sus raíces afromexicanas y su compromiso público con estos pueblos colocan sobre la mesa una representación que Guerrero nunca ha tenido en la gubernatura.
De seguir avanzando la unidad y si las urnas así lo deciden, el próximo año Guerrero podría tener, por primera vez en su historia, a una gobernadora afromexicana.
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