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Cayetano y la política de los enemigos convenientes

Cayetano y la política de los enemigos convenientes

Despejar

Misael Tamayo Núñez

El ex diputado federal Rubén Cayetano García sigue insistiendo que Morena simuló encuestas en Guerrero y exige que el partido abra su proceso interno para elegir al candidato morenista, comenzando por el registro de precandidaturas.

Y señala que Morena violó la convocatoria nacional, sobre todo en lo que respecta a la trayectoria, ética y vinculación de los aspirantes con movimientos sociales.

Pero es su voz contra la de 16 aspirantes más. Decir que hubo un proceso simulado en el caso de Guerrero obliga a demostrarlo, y él como abogado lo sabe. El que acusa, prueba.

En su ánimo de demostrar que tiene razón trajo a colación una declaración que en ese mismo sentido hizo el ex rector de la UAGro, Javier Saldaña Almazán, su acérrimo enemigo, por cierto, enemistad que data de hace tiempo y que se relaciona con la disputa por la Rectoría, donde una de las abonadas de Cayetano ha aspirado a ese cargo, sin conseguirlo.

Entonces olvida todas las acusaciones que ha vertido contra Saldaña, en calidad de abogado y asesor de un movimiento universitario anti saldañista, para darle ahora crédito al exrector en contra de la dirigencia nacional de Morena y en contra de su coordinadora estatal, Beatriz Mojica Morga. Ella es su blanco y está usando al expresidente AMLO para sus fines, siendo que el exmandatario aun gobernaba el país cuando la senadora con licencia se sumó a Morena y desde entonces ha ganado ya dos elecciones legislativas.

Cosas veredes, Sancho, solía decir el ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha.

Ahora resulta que Cayetano está aplicando la máxima que dicta que los enemigos de tus enemigos pasan a ser tus amigos.

Por pura utilidad política Cayetano ahora le da crédito a Javier Saldaña. Lo coloca como una voz creíble y confiable, olvidando de cuánto lo ha acusado. Sobre todo, olvidando el pasado priista de su adversario.

Y usando sus propias palabras, «ahora resulta» que el expriísta y tres veces rector de la UAGro, el que ha sentado sus reales en la máxima casa de estudios de Guerrero, es un hombre probo, sin mancha y sin arruga, confiable, que también dice que Ariadna Montiel y Citlalli Hernández no aplicaron las encuestas para definir la coordinación estatal de Guerrero.

Mienten los dos con todos los dientes. A mi casa precisamente llegaron encuestadores y tuve la suerte de ser de los que fue consultado. Sé qué preguntas se aplicaron y quiénes eran los que estaban incluidos.

Y, en efecto, Cayetano no figura entre los 4 perfiles morenistas mejor calificados, pero no por un descarte mafioso, sino porque simple y sencillamente el señor con trabajo llegó a ocupar una posición por encima del mínimo inferior, muy por debajo del propio Saldaña, por cierto, lo cual para él debería ser su principal afrenta, no Beatriz Mojica.

Que un personaje que viene del PRI, que es la cabeza de un duro cacicazgo en la Universidad Autónoma de Guerrero, se haya registrado de última hora, se haya aceptado su registro y haya resultado el «morenista» mejor posicionado de entre los varones, y en el tercer lugar general, apenas por debajo de Esthela Damián y por encima de Abelina López, eso -dijera el expresidente Andrés Manuel López Obrador- «eso sí calienta».

Pero muy curiosamente Cayetano no está molesto por Saldaña; al contrario, le da crédito.

Dicen él y sus seguidores que no fue encuestado. Y buscó que se repitiera el proceso, pero desde la fase de revisión de perfiles. ¿Para qué? Es obvio: Para que no pasara Beatriz Mojica a quien acusa de venir de la derecha.

Porque es ella la que les afecta. Nadie más. Ni siquiera Esthela Damián Peralta, quien se rodeó de priístas sin tapujos y sin rubor. Cayetano nada dijo de la exconsejera, que como él viene del PRD pero que también militó en Movimiento Ciudadano.

Vamos «ahora resulta» que ni la participación de Saldaña le hace ruido.

Y entonces, según su plan, al ser descartados los perfiles mejor posicionados, se daría paso a los «puros» obradoristas, aunque traigan una mezcla de partidos e ideologías que no pueden esconder.

Es decir, que el partido no elegiría al perfil que mejor proyección política tuviera, sino al que más fotos se haya tomado con AMLO.

Y en su discurso quijotesco Cayetano trata de ocultar su verdadera intención, pero sin lograrlo del todo.

Su inconformidad es un pretexto para crear una tribu interna, presuntamente de «resistencia civil pacífica, que se encargará de chupar el calcetín durante todo lo que resta del proceso electoral y más allá.

Lo veremos. Mientras, amable lector, prepárese para la precampaña.

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