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El ascenso y descenso vuelve a sacudir al futbol mexicano: el debate llega hasta el Senado

El ascenso y descenso vuelve a sacudir al futbol mexicano: el debate llega hasta el Senado

—La discusión dejó de ser exclusivamente deportiva. Clubes, legisladores y empresarios confrontan posiciones sobre el futuro de la Liga MX, mientras crecen los señalamientos sobre intereses económicos y políticos detrás del actual modelo.

Ciudad de México., 28 de septiembre de 2025.— El regreso del ascenso y descenso se convirtió nuevamente en uno de los temas más polémicos del futbol mexicano, pero esta vez la discusión rebasó las canchas y llegó al terreno político, jurídico y empresarial.

La controversia tomó fuerza después de que el Senado de la República abrió la discusión sobre una reforma que incorporaría el mérito deportivo a la legislación mexicana y obligaría a las federaciones que cuentan con dos o más categorías profesionales a mantener mecanismos permanentes de ascenso y descenso. La propuesta ha recibido respaldo de legisladores de Morena, PAN, PVEM, PT y Movimiento Ciudadano.

El planteamiento ocurre después de que el Reglamento de Competencia 2026-2027 de la Liga MX estableció expresamente que los equipos de Primera División no descenderán a la Liga de Expansión y que los clubes de esta última tampoco podrán ascender.

La decisión profundizó el enfrentamiento entre algunos clubes de la Liga de Expansión y las autoridades del futbol mexicano. Leones Negros, Cancún FC, Atlético Morelia, Atlético La Paz y Mineros de Zacatecas mantienen acciones para buscar la restitución de la movilidad deportiva entre categorías. La controversia también se encuentra en instancias judiciales y deportivas.

Del terreno deportivo al político

El Senado realizó el conversatorio “Fuera de Lugar: ¿Por qué es injusto cancelar el ascenso y descenso?”, en el que participaron legisladores, dirigentes de clubes de Expansión, futbolistas y especialistas. Los promotores de la iniciativa sostienen que no pretenden administrar el futbol mexicano, sino establecer condiciones legales que protejan la competencia y el mérito deportivo.

La intervención legislativa, sin embargo, también abrió cuestionamientos sobre hasta dónde debe llegar el poder público en la organización de una competencia administrada por organismos privados. Al mismo tiempo, algunos comentarios públicos han atribuido motivaciones políticas a la discusión; esas acusaciones forman parte del debate, pero no equivalen por sí mismas a evidencia de que la iniciativa responda a un interés partidista específico.

Del otro lado aparece el componente empresarial. La Liga MX y la Federación Mexicana de Futbol han argumentado la necesidad de garantizar estabilidad financiera y operativa en las categorías inferiores. El modelo anunciado para 2027 contempla una nueva estructura en la que el acceso a Primera División estaría sujeto a determinadas condiciones, entre ellas aspectos económicos y la centralización de derechos de transmisión.

Incluso Emilio Azcárraga Jean, propietario del América, se ha pronunciado a favor de que exista ascenso y descenso, aunque ha señalado que para hacerlo viable es necesario fortalecer económicamente y en infraestructura a los equipos de la división inferior.

La discusión económica se intensifica

El debate adquirió otra dimensión después de que la autoridad investigadora de la Comisión Nacional Antimonopolio abrió una investigación de oficio por posibles prácticas monopólicas en el mercado del futbol profesional mexicano. La investigación analiza posibles conductas relacionadas con el poder de mercado y las condiciones de competencia; su apertura no constituye por sí misma una determinación de responsabilidad.

La controversia coloca frente a frente dos modelos: uno basado principalmente en el mérito deportivo, donde ganar o perder determina el movimiento entre categorías, y otro que privilegia requisitos financieros, infraestructura y estabilidad económica como condiciones para participar en la máxima división.

Para los clubes que exigen la reapertura, mantener cerrada la Primera División reduce los incentivos deportivos y limita las posibilidades de crecimiento de instituciones que invierten para competir. Para quienes defienden mayores controles financieros, un ascenso automático sin suficiente solidez económica puede reproducir problemas que históricamente han afectado a clubes de categorías inferiores.

El entrenador Miguel Herrera se sumó recientemente a las voces favorables al regreso del sistema, al considerar importante que exista una consecuencia deportiva para los equipos con malos resultados, aunque también señaló la necesidad de fortalecer a la Liga de Expansión para hacerlo viable.

Una batalla que apenas comienza

La discusión ya se desarrolla simultáneamente en varios frentes: el Senado analiza cambios legislativos; clubes de Expansión mantienen acciones jurídicas y deportivas; la autoridad antimonopolio investiga las condiciones de competencia; y los propietarios de equipos de Primera División enfrentan una creciente presión para explicar la permanencia del modelo cerrado.

Así, detrás de una pregunta aparentemente sencilla —¿debe volver el ascenso y descenso?— existe una disputa mucho más amplia sobre quién define las reglas del futbol mexicano, qué peso debe tener el mérito deportivo y hasta dónde deben intervenir criterios financieros, empresariales y legales.

Lo que comenzó como una demanda de clubes y aficionados ya se convirtió en una discusión nacional en la que convergen futbol, negocios y política. Y, por ahora, el futuro de la pirámide del futbol mexicano permanece abierto.

La redacté separando las acusaciones de intereses políticos de los hechos comprobados, para no presentarlas como algo acreditado, y poniendo el foco en la confrontación entre mérito deportivo, intereses económicos y regulación pública.

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