Morena Guerrero: la unidad no se decreta, se construye

Roberto Flores
La unidad de #Morena en Guerrero comienza a tomar forma desde el territorio. No es una tarea sencilla, mucho menos cuando se trata de un movimiento donde convergen distintas expresiones, liderazgos y aspiraciones. Sin embargo, Beatriz Mojica parece tener clara la ruta: escuchar, sumar y construir acuerdos que permitan fortalecer al partido rumbo a 2027.
Con paso firme, la coordinadora estatal ha venido impulsando un proceso de organización que busca algo más que reunir nombres y estructuras. Su apuesta es generar coincidencias, fortalecer la participación de la militancia y demostrar que las diferencias internas no necesariamente tienen que convertirse en divisiones.
Y es precisamente ahí donde comienza a distinguirse su trabajo.
Morena es hoy la principal fuerza política de #Guerrero, pero también un partido donde conviven liderazgos históricos, grupos regionales, nuevas generaciones y personajes con aspiraciones legítimas, aunque algunos parecen tener más prisa por aparecer en una boleta electoral que por fortalecer al movimiento.
Beatriz Mojica parece haber entendido que la unidad no se impone desde una dirigencia; se construye desde el territorio.
La conformación de las coordinaciones municipales representa un paso importante en ese proceso. La toma de protesta de 17 coordinaciones, realizada el pasado 10 de octubre, constituye una muestra del trabajo de reorganización que busca darle mayor cohesión al partido y mantener cercanía con sus bases.
Pero quizá lo más relevante no sea la estructura que se está construyendo, sino el mensaje político que acompaña este esfuerzo: en Morena debe existir espacio para las distintas expresiones, siempre que el interés colectivo esté por encima de las aspiraciones individuales.
Mojica conoce la complejidad de Guerrero. Sabe que cada región tiene sus propios liderazgos, que existen diferencias acumuladas y que los acuerdos no siempre llegan acompañados de aplausos. Por eso, su principal fortaleza podría encontrarse precisamente en la capacidad de tender puentes sin alimentar confrontaciones innecesarias.
Y en ese terreno, Beatriz Mojica está apostando por la política de los acuerdos, no por la política de las imposiciones.
Por supuesto, el camino no estará libre de obstáculos. Conforme se acerque 2027, las aspiraciones comenzarán a multiplicarse y no faltarán quienes pretendan medir su importancia política por el número de candidaturas que puedan negociar.
Así funciona una parte de la vieja política: algunos hablan de unidad mientras calculan qué les corresponde en el reparto.
Pero justamente ahí estará una de las principales pruebas para la coordinación estatal: mantener el diálogo, escuchar a las distintas corrientes y evitar que las diferencias internas terminen debilitando al movimiento.
Lo interesante es que Mojica no parece apostar por una estrategia de confrontación. Por el contrario, su trabajo apunta hacia una reorganización que privilegia la participación, la presencia territorial y la construcción de coincidencias.
Morena tiene una oportunidad importante de consolidar su proyecto en Guerrero, pero necesita comprender que los triunfos electorales no se sostienen únicamente con popularidad o con el peso de determinadas figuras. Se sostienen con organización, trabajo y capacidad para mantener la confianza ciudadana.
La unidad verdadera no se mide por la cantidad de dirigentes que aparecen juntos en una fotografía, sino por la disposición que tienen para trabajar juntos cuando las cámaras se apagan.
Hoy, Beatriz Mojica avanza en esa dirección. Su apuesta por la organización y el diálogo comienza a perfilar una forma de conducción que entiende que sumar siempre será más inteligente que dividir.
Falta camino por recorrer y seguramente vendrán momentos de tensión. Sin embargo, también sería injusto ignorar el esfuerzo que se está realizando para construir condiciones de unidad en un partido donde convergen tantas expresiones.
Beatriz Mojica tiene frente a sí una responsabilidad importante y, hasta ahora, su apuesta parece clara: construir antes que confrontar, sumar antes que excluir y fortalecer al movimiento por encima de las diferencias personales.
La muestra que dan en Morena Guerrero, es que la unidad no se decreta, la construyen. Y Beatriz Mojica parece tener claro que, para llegar fortalecidos a 2027, primero hay que aprender a caminar juntos.
Al final, no siempre avanza más quien hace más ruido, sino quien tiene la inteligencia para conseguir que otros avancen en la misma dirección.
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