Montan guardia de honor en memoria de “Ramiro”, el último comandante del ERPI, a 17 años de su asesinato
• En el panteón norte de Chilpancingo, recuerdan que Omar Guerrero Solís fue asesinado muy joven, pero admiten que nunca dudó en formar parte de la lucha armada
• “Traiganeme libros, porque los burros no encabezan revoluciones”, pedía constatemente a sus compañeros
Interacción
A 17 años de su asesinato, ex integrantes del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI) y dirigentes sociales montaron una guardia de honor en memoria de Omar Guerrero Solís, quien fuera conocido como “El Comandante Ramiro” en las filas de dicho grupo subversivo, que opero en la Montaña, Costa Chica y Sierra de Guerrero.
Desde la semana pasada, los sobrevivientes de la masacre del 7 de junio de 1998 en “El Charco”, municipio de Ayutla de los Libres; Erika Zamora Pardo y Erén Cortés Chávez covocaron a la ceremonia que se celebraría en la tumba en que descansan los restos mortales del último jefe guerrillero del ERPI, en el panteón norte de Chilpancingo.
Llegó el ex miliciano Efrén Cortéz; la ex diputada Florentina Rosario Morales, viuda del doctor Bertoldo Martínez Cruz; el dirigente de colonias populares Antonio Pérez; Micaela Cabañas, hija del fundador del Partido de los Pobres (PDLP) Lucio Cabañas Barrientos y Laura Itzel Hernández, hija de Ranferi Hernández Acevedo, máximo dirigente del Frente Amplio para la Construcción del Movimiento de Liberación Nacional (FACMLN).
Ante la tumba del “Comandante Ramiro”, Efrén Cortés recordó que al momento de ser asesinado era un hombre muy joven, que no obstante, siempre estuvo muy comprometido con eo movimiento social.
Cortés Chávez recordó que Omar Guerrero estuvo durante varios años organizando al movimiento armado en la Montaña, Costa Grande, Costa Chica y sus últimos años los pasó en la sierra, donde fue víctima de un acto de traición y finalmente asesinado.
“El decía mucho que le llevaran libros para que estudiara, pues había analizado que nunca un burro va poder encabezar una revolución”, anotó.
Continuó: “El fue autodidacta, no es un hombre que haya salido de la universidad, él salió del pueblo, fue un campesino que aprendió y de eso se dieron cuenta los periodistas que e su momento subieron al Filo Mayor y lo entrevistaron”.
Aseguró que el rango de comandante en las filas del ERPI no fue algo que “Ramiro” buscara en un afán de tener lucimiento personal, pues fueron los pueblos que lo conocieron quienes lo propusieron para quedar al frente.
Entre las anécdotas que Efrén Cortés relató ante la tumba del comandante Ramiro, se encuentra una que se generó después del 28 de junio de 1996, cuando el EPR se presentó en el evento realizado en el Vado de Aguas Blancas, municipio de Coyuca de Benítez.
“Nuestras unidades pasaron más de tres meses sin moverse porque el cerco del ejército fue muy grande, entonces no había mucho que comer y ya comenzabamos a perder mucho peso por la escasez de alimentos, él se iba al cerro, atrapaba víboras, principalmente de cascabel, las pelaba y las preparaba asadas, era muy sabrosas y nos sabían a pollo rostizado, ese tipo de cualidades tenía”, apuntó.
Calificó como triste la manera en que Guerrero Solís fue traicionado y finalmente asesinado, pero indicó que sin justificar el crimen cometido en su contra, se entiende que el riesgo de formar parte de la lucha armada es el de morir.
“El era un problema de seguridad nacional, los aparatos de inteligencia estaba sobre él y acabó de esa manera”, apuntó.
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