Ex gobernador de Guerrero propone que ministros de culto busquen el dialogo con los grupos delictivos
• “La intención es generar acuerdos de paz”, sostiene Rogelio Ortega Martínez
• “Que no se venda droga en las escuelas, que no se roben a las jóvenes para venderlas y que se erradique el cobro de piso”, algunas puntos que respaldaría, si volviera a ser gobernador
• Anunca que se registrara como aspirante de MORENA, pero que ya ha dialogado con algunos sacerdotes, quienes le han planteado algunas alternativas para la pacificación
Interacción
El ex gobernador Rogelio Ortega Martínez propuso que los líderes de religosos asuman la tarea de promover el dialogo entre los grupos delictivos que generan violencia en Guerrero, para propiciar acuerdos que permitan la pacificación de la entidad.
Ortega Martínez, quien asumió el Gobierno de Guerrero en 2014, tras la solicitud de licencia de Ángel Aguirre Rivero, a consecuencia de la desaparición de 43 estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa, sostuvo que los ministros de culto de las diferentes tendencias religiosas que existen en Guerrero ya están inmersos en la promoción permanente de una cultura de paz.
Dijo que los pastores, sacerdotes y obispos “tienen autorida moral ante estas personas que agarraron la ruta del mal para persuadirlos de que se mitigue la violencia en Guerrero”.
Reconoció que lo que ha faltado, es que los ministros y sacerdotes cuenten con más acompañamiento de parte de las autoridades para respaldar esas iniciativas encaminadas a reinstalar la paz en zonas determinadas.
Explico: “Lo que me dicen los ministros es que proponen un dialogo con todos los actores involucrados en la violencia, sin que eso sea de mi autoría (Rogelio Ortega), lo dicen los ministros de culto y ellos saben de lo que hablan, yo lo retomo porque creo que esa puede ser una vía”.
Aclaró: “Yo no estoy planteando que el gobernante vaya y se reúna con ellos, aunque hay quienes lo han hecho y hasta hay videos, también hay quienes lo han hecho y han resultado de manera funesta, como le pasó a mi querido amigo Alejandro Arcos Catalán (alcalde de Chilpancingo), de manera terrible”.
En el caso de Arcos Catalán, el ex gobernador aseguró: “Alex no hubiera ido nunca a esa reunión, para eso están los ministros de culto, los que me pueden servir para establecer acuerdos de interlocución que mitiguen la violencia, incluso que tengamos la posibilidad de erradicarla, porque un conflicto se resuelve dialogando, llegando a acuerdos”.
De acuerdo con el ex jefe del Ejecutivo local, entre los acuerdos que se pueden generar entre los grupos delictivos, está la determinación general de no vender drogas en las escuelas, lo que es una inquietud de miles de padres de familia.
“Otro acuerdo podría ser que no se anden robando a las muchachas para venderlas, nadie se opone a eso y que no haya más cobro de piso, porque actualmente hasta a la doñita que vende jugos en las mañanas van y le piden dinero, porque incluso los campesinos ya no quieren sembrar, hay lugares donde llegan y les exigen un pesito por metro cuadrado, lo que para muchos es impagable porque no quieren trabajar para otros”.
En consecuencia, dijo que si se alcanzara esos acuerdos míniminos, los apoyaría si volviera a ser gobernador de Guerrero.
El Ortega que es de Taxco, no de Quechultenango
Actualmente Rogelio Ortega Martínez busca ser considerado en la lista de aspirantes a la gubernatura por MORENA.
En los últimos días ha considerado la necesidad de aclarar que su apellidos, Ortega Martínez tienen su origen en los municipios de Taxco de Alarcón y Tetipac, en al región Norte de Guerrero.
En consecuencia, aclara que no tiene ninguna relación de parentezco con la familia Ortega Jiménez, entre los que se encuentra Celso, el principal líder del grupo delictivo de “Los Ardillos”.
Además, refiere que su trayectoria se remonta a muchos años atrás de la problemática que actualmente se enfrenta, pues durante la década de los setentas fue integrante de una organización guerrillera.
Se asume como sobreviviente de la guerra sucia de los años setentas, que fue preso político en dos ocasiones y víctima de tortura por parte de la denominada Brigada Blanca.
“Me torturaron para tratar de que les entregar a mis compañeros de lucha y les indicara la ubicación de las casas de seguridad, pero nunca se los dije y aunque pensé que mi vida se acabaría en ese momento, no sucedió así”, destacó.

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