Ariadna Montiel fija reglas claras rumbo a 2027: honestidad, territorio y decisión del pueblo
–La dirigente nacional de Morena establece: fuera el nepotismo y sin cabida a la corrupción
Ciudad de México, 3 de mayo de 2026.-
Al asumir la dirigencia nacional de Morena, Ariadna Montiel Reyes dejó una definición contundente rumbo a 2027: “nos corresponde ejercer con humildad, con honestidad y firmeza el poder, desterrando de manera definitiva el nepotismo”, al tiempo que advirtió que no habrá espacio para la corrupción y que quienes aspiren a ser coordinadores de la defensa de la transformación deberán tener “una trayectoria impecable”.
Desde la Ciudad de México, la nueva presidenta nacional del partido subrayó que el proceso interno se regirá por un método “claro y democrático”, en el que “sea el pueblo y nadie más quien elija a nuestros coordinadores”. Sin embargo, precisó que la definición a través de encuestas no responde a una lógica de popularidad, sino a la valoración ciudadana del trabajo político: “no es la búsqueda de la fama y la popularidad del poder por el poder, es el reconocimiento del pueblo de que se está junto a él, de que se es honesto, cercano, que se conoce el territorio para gobernar mejor y que se cumple el compromiso empeñado”.
En ese sentido, Montiel Reyes fue enfática al establecer límites: “si tenemos certeza de que alguien comete un acto de corrupción, aunque haya ganado la encuesta, no será candidato”, al reiterar que “la honestidad es un mandato ético que no admite excepciones”.
La dirigente nacional también llamó a no perder de vista el origen del movimiento: “ejercer el poder sin apartarnos ni un minuto del pueblo”, recordando que la fuerza política de Morena radica en la confianza ciudadana. “Que a nadie se nos olvide que la confianza está depositada en Morena y en nuestra presidenta; nadie por sí solo podría llegar al poder sin el acompañamiento de lo que representamos, pero fundamentalmente de nuestro pueblo”, expresó.
Asimismo, insistió en que el ejercicio del poder debe estar marcado por principios claros: “nos corresponde ejercer con humildad, con honestidad y firmeza el poder”, y reiteró la necesidad de erradicar prácticas que traicionan al movimiento, como “el nepotismo, el clasismo, el racismo y el machismo”.
Finalmente, sostuvo que esta nueva etapa implica pasar del discurso a los hechos: “ya no basta recordar de dónde venimos… también es momento de que demostremos con hechos hacia dónde vamos”. Y concluyó con un llamado a mantener la esencia del movimiento: “Morena creció caminando, escuchando, organizándonos. Ahí está nuestra fuerza, ahí está nuestra identidad y ahí tenemos que permanecer”.
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