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“Una mujer afromexicana tiene un destino muy prominente en Guerrero”: Noroña apunta en el Segundo Informe de Beatriz Mojica

“Una mujer afromexicana tiene un destino muy prominente en Guerrero”: Noroña apunta en el Segundo Informe de Beatriz Mojica

—“Esta tierra se defiende en territorio, no en el escritorio”, establece Jacinto González Varona

Acapulco, Gro., 31 de mayo de 2026.-“Vengo del futuro y vi que una mujer afromexicana tiene un destino muy prominente en Guerrero”. Con esa frase, dicha a las 12:14 de ayer, el senador Gerardo Fernández Noroña cimbró la Arena Coliseo. Adentro, más de 5 mil guerrerenses rompieron en un “¡Bety, Bety!” que retumbó en las láminas como si fuera función de lucha estelar. Afuera, Acapulco a 35 grados. Adentro, la temperatura política subió más con los mensajes y las presencias.

El senador Gerardo Fernández Noroña al hacer uso de la palabra, soltó la frase: “Una mujer afromexicana tiene un destino muy prominente en Guerrero@, hizo una pausa y miró a la grada que respondió con vítores. No dijo nombres. No tuvo que hacerlo.

“Conste que yo no he dicho nada. No es campaña”, remató. Los celulares se levantaron. El guiño ya era viral antes de que bajara del templete.

Noroña defendió al movimiento con el colmillo por delante: “Nosotros, que hemos combatido con todo a la delincuencia”. Y entonces el golpe: “En México manda el pueblo de México y nadie más”. La arena rugió otra vez.

El primero en tomar el micrófono, fue Jacinto González Varona, presidente del CEE de MORENA: “Esta tierra se defiende en territorio, no en el escritorio”. Llamó a la unidad: “Morena, PT, Verde y el pueblo. Aquí no hay divisiones cuando se trata de servirle a Guerrero”.

Después subió Anacleta López Vega, en representación de la gobernadora Evelyn Salgado Pineda. Tono institucional, papel en mano: “Comparecer ante el pueblo para informar nunca debe verse como simple formalidad”. Reconoció en Mojica “el compromiso de volver al territorio para informar de frente”. Habló de diálogo, de suma de esfuerzos. “Éxito en los trabajos que aún están por venir. Muchas felicidades, senadora”.

Beatriz Mojica subió con el Coliseo ya encendido. El “¡Bety, Bety!” era mantra. Agradeció a Jacinto, a Noroña, a senadores, a diputados, a su madre doña Petra Morga, a su esposo Francisco y “a la luz de mis ojos, mi hijo Leo”.

Y explicó por qué una arena: “No es casualidad. La arena significa luchar, disciplina, resistencia y corazón. Aquí se lucha por la familia, por la comunidad, se lucha con dignidad. Pero sobre todo, siempre, siempre se lucha por la justicia”.

Mandó saludos “hasta Palenque, Chiapas, al máximo luchador social de nuestro tiempo: Andrés Manuel López Obrador”. Y miró a la cámara: “Presidenta Claudia Sheinbaum, una mujer firme, preparada, con visión de Estado. Cuenta con las mujeres y hombres de esta tierra”. La respuesta fue inmediata: “¡No estás sola, no estás sola!”.

Las cifras detrás del sudor
“Rendir cuentas es mirar a la gente a los ojos”, dijo Mojica. Y soltó los números: 29 reformas constitucionales aprobadas, 21 nuevas leyes, 100 reformas a leyes existentes, 83 decretos. En lo personal: 22 iniciativas propias, 10 conjuntas, 16 puntos de acuerdo.

“Pero no son solo cifras”, atajó. “Son causas convertidas en trabajo legislativo. Derechos defendidos, mujeres protegidas, pueblos escuchados. Porque legislar no es levantar la mano. Legislar es entender a la madre que pide seguridad, al campesino que necesita producir, a la mujer que exige vivir sin violencia”.

Se definió con dos raíces: “Soy una mujer orgullosamente guerrerense. Tengo dos raíces en el alma: la costeña y la calentana. Y eso me enseñó que para entender Guerrero no basta quererlo. Hay que caminarlo, escucharlo, vivirlo”.

Recordó el huracán Otis sin adornos: “Ahí estuvimos. En el dolor, en las comunidades, en los caminos donde se conoce la verdad de la gente”.

“Por eso lo digo con claridad: voy a seguir caminando Guerrero. Porque amor con amor se paga. Mi Guerrero me ha dado identidad, causa, fuerza, camino y esperanza”.

Agradeció a las mujeres que le abren sus casas, a los jóvenes que no se conforman, a los pueblos indígenas y afromexicanos. “Estoy orgullosa de su palabra, de su resistencia”. Y cerró con la lección de su madre: “Me enseñó que la palabra de una mujer vale tanto como la de cualquier hombre. Y que se tiene que cumplir”.

Ayer, 30 de mayo, la Arena Coliseo no tuvo luchadores enmascarados. Tuvo política en carne viva. Jacinto habló de unidad. Anacleta de institucionalidad. Noroña soltó la frase del día, del mes, quizá del año. Bety habló de territorio.

Al encuentro llegó el ex procurador y ex alcalde de Acapulco, Alberto López Rosas, quien dio un saludo a Mojica y ambos posaron para los reporteros gráficos.

Afuera, Acapulco seguía a 35 grados. Adentro, más de 5 mil salieron con una certeza: en la arena política de Guerrero, el 2027 ya empezó.

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