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¿Quién es garantía de unidad en Morena?

¿Quién es garantía de unidad en Morena?

DESPEJAR

MISAEL TAMAYO NÚÑEZ

A estas alturas ya no hay mucho que decir acerca del proceso interno de Morena. Finalmente somos cartas leídas y el tiempo —ese factor sabio e implacable— termina exhibiendo a cada quien de cuerpo entero. Ninguna careta resiste el paso de los minutos, las horas, los días, los meses. Todo cae, todo se exhibe, todo queda expuesto.

La palabra se vuelve hueca cuando los hechos no la sustentan. El discurso termina siendo una mentira, y las ambiciones personales y de grupo quedan exhibidas totalmente, como bajo reflectores.

Faltando unas 3 semanas para que este circo termine, cada quien lo ha dicho todo. Y quiero destacar ahora las recientes declaraciones de Esthela Damián Peralta, ex consejera jurídica de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, cuando aclaró que sí ha sido invitada a las asambleas del partido, por el delegado Urigami Perea. Sin embargo, ella decidió no asistir, no atender esas invitaciones, porque trae su propia agenda.

A esas reuniones del delegado de Morena en Guerrero, y del presidente del partido, Jacinto González Varona, son pocos los que han acudido, pero la que sí ha atendido la mayoría de las reuniones es la senadora Beatriz Mojica Morga. Ella sí se ha dado tiempo para empatar su agenda con la de su partido, como es debido. O simplemente se ha dado el tiempo suficiente para ello, sabiendo que en este momento lo más importante es Morena, su unidad y reorganización, de cara al proceso electoral 2027.

Con Abelina López Rodríguez coincidieron ambas en el municipio de Iguala el mes pasado, pero fue la única vez que la alcaldesa con licencia de Acapulco se dio tiempo para asistir a esas asambleas del partido. Pero al menos fue a alguna.

También están acompañando el ex gobernador Rogelio Ortega, la ex secretaria de Salud, Aidé Ibarrez; y el ex secretario de Educación, Marcial Rodríguez Saldaña.

De estos últimos podemos decir que están aprovechando los reflectores, pero también que tienen suficiente respeto por el partido como para no desdeñar esos encuentros, que —como ha dicho el delegado Urigami— llevan como meta motivar a los aspirantes de municipios y distritos en torno a proyectos de unidad.

Recordemos que Morena ha avanzado poco en los municipios de Guerrero, dando espacio al PRI, al PRD, al PT, al PAN, al MC y al Verde, que tienen sus nidales de votos en esas demarcaciones.

Si el partido guinda no consigue unificar a las bases en los municipios, seguirá perdiendo, y dando espacio a la oposición incluso en los municipios más importantes del estado, como Acapulco y Chilpancingo; en este último, recordemos, los guinda gobernaron una vez con Norma Otilia Hernández, pero en 2024 les ganó la alianza del PRI, PAN y PRD, con el finado Alejandro Arcos, cuya ausencia fue cubierta por el médico Gustavo Alarcón Herrera.

Entonces, qué mejor ejemplo de eso que lo que puedan hacer los aspirantes a la coordinación estatal. Ver a los aspirantes estatales unidos en torno a los liderazgos del partido sería bueno. La señal que enviarían sería retomada por el resto de aspirantes a las coordinaciones distritales locales, distritales federales y municipios.

En cambio, lo que están viendo es a unos cuantos, mientras que la mayoría anda como las arañas, cada cual por su hebra, atendiendo su propia agenda, como justificó Esthela Damián, y olvidándose de las tareas partidistas.

Palabras más, palabras menos, la ex consejera dejó en claro que su proyecto es Esthela Damián, no Morena. Que su proyecto no es andar de municipio en municipio, cuando realmente de eso se trata esta fase del proceso interno. No hacer que la gente se concentre en mítines, sino de ir a la gente, a sus barrios, colonias y comunidades.

Y, sobre todo, darse a conocer ante los liderazgos intermedios del partido, con los cuales, llegado el momento, compartirían el escenario de la elección constitucional.

Si para Esthela Damián Peralta esto no es importante, entonces no sabemos qué pueda importar más: darse a conocer a quienes no la conocen de cerca, porque esa es la verdad; demostrar que puede ser capaz de compartir escenario con su competencia interna; y convocar ella misma con el ejemplo a la unidad.

No ha comprendido que un partido dividido es una bomba de tiempo y que si ella logra ganar la encuesta y se convirtiera en la coordinadora estatal, va a necesitar precisamente de esa gente que mueve a los de más abajo en distritos y municipios.

Renunciar a esa influencia es fatal para un político o política que se precie de serlo.

Pero también exhibe su prepotencia. Esthela es Esthela. No necesita de Morena. No necesita coordinarse con la dirigencia estatal, tampoco con el delegado nombrado por el Comité Ejecutivo Nacional.

Repito: El mensaje de Esthela Damián es ominoso. En caso de convertirse en la coordinadora estatal, los morenistas verán su suerte. Quizás hasta veamos a un priísta en la dirigencia estatal, ¿por qué no? ¿Quién se lo impediría?

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