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El México que no vemos

El México que no vemos

México observó con indignación el video de una mujer sometida y agredida dentro de su propio hogar. La molestia colectiva estalló de inmediato; una reacción predecible ante la violencia provista de imágenes, nombre y un agresor vinculado a las esferas del poder. Sin embargo, el caso de María Felicia Jiménez carece de excepcionalidad. El único elemento extraordinario en esta tragedia fue la presencia fortuita de una cámara.

Los datos oficiales de la ENDIREH documentan que el 70 por ciento de las mujeres mayores de 15 años ha experimentado violencia a lo largo de su vida. El 40 por ciento la padece por parte de su pareja. Esas cifras representan millones de historias sin impacto mediático, sin tendencias en redes sociales y sin el escrutinio público presionando a las autoridades judiciales. Ahí radica la discusión que el Estado mexicano evade sistemáticamente.

La Secretaría de las Mujeres, suele enumerar refugios, líneas telefónicas y presupuestos asignados. Estas acciones resultan necesarias, pero la responsabilidad institucional trasciende la administración de programas reactivos o la emisión de comunicados de condena cuando la crisis ya explotó en los medios. La política pública actual concentra sus recursos en atender a la mujer que ya identificó la agresión, rompió el miedo y solicitó ayuda. El diseño institucional abandona a quienes normalizan el maltrato inicial, dependen económicamente del agresor o retiran las denuncias por coacción.

La posterior decisión de María Felicia de otorgar el perdón desató el debate equívoco: cuestionar y estigmatizar a la víctima. La determinación judicial de continuar la investigación de oficio reconoce una realidad fáctica: en el entorno familiar, la voluntad de la afectada permanece condicionada por el miedo, la dependencia y la manipulación emocional. México no puede condicionar su indignación a la existencia de un video viral. El desafío urgente exige consolidar una política preventiva capaz de intervenir con eficacia antes de que el auxilio dependa de una grabación.

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