Estos años
A propósito de la “campañita” que me hacen en redes sociales, donde pretenden hacer ver como debilidad mi cercanía con el exgobernador Ángel Aguirre en temas de comunicación, aprovecho para escribir algo que desde hace tiempo quería hacer.
Es un recuento breve de mi paso por el periodismo. Es una larga historia, espero no aburrirlos.
Recuerdo cuando Jorge Zamora Téllez me presentó a los hermanos Ernesto y Arturo Caballero, y a Reynol Gómez, con quienes viví una etapa muy bonita en tiempos de José Francisco Ruiz Massieu en sus diarios Última Hora, Diario del Pacífico y La Verdad. Les ayudé a convertir sus medios del “sistema caliente” a prensa offset. Fueron horas y horas de trabajo con ellos, y charlas de café en la mesa de Sanborns que recuerdo con mucho cariño. Jorge Zamora más tarde me permitió, con generosidad, participar en su noticiario en MVS y, en ocasiones, cubrí sus ausencias.
Años antes trabajé en un importante diario de Coatzacoalcos, Diario del Istmo, donde combiné mis estudios y recorrí varios departamentos hasta ser reportero de policiacas.
No me puedo olvidar de Aca Deportes, al lado de Freddy, Javier Trujillo, Javier Sánchez Navarrete y Simón García. De Crítica de Guerrero, con Melánea Calderón y Chava Romero. De La Palabra, con Gil Rivera. Fueron varios años a su lado.
Recuerdo con reconocimiento a Juan Daniel Martínez Gil, a Enrique Silva y a Rodrigo Huertam, que me abrieron sus espacios para hacer comentarios; lo mismo que don Carlos Inoriza (QEPD). Fueron varios años de fogueo ante los micrófonos.
A Misael Habana siempre le voy a aguantar sus desplantes porque él fue quien me integró al proyecto de El Sur, desde el número cero, donde tuve una formación al lado de Juan Angulo, Maribel Gutiérrez y una camada de talentosos periodistas, entre ellos Aurelio Peláez y Tomás Tenorio. Fueron años que enriquecieron mi comprensión de la vida en Guerrero y de hacer algo desde el periodismo para que las cosas mejoren.
Otro personaje que depositó su confianza en mí fue don Mario Bustos (QEPD), en Novedades Acapulco, donde me dio la oportunidad como reportero, jefe de Redacción y de Información.
Por supuesto que no voy a dejar fuera a mi compadre Manuel Castillo Jaimes, Igor Pettit, quien junto a Emilio García y otros compañeros me abrió sus páginas para hacer reportajes, con absoluta libertad y respeto, lo que nos llevó a obtener un reconocimiento al cubrir los hechos de Aguas Blancas.
Hubo un momento que cambió mi desarrollo profesional: fue la invitación que me hizo Alberto López Rosas para integrarme a su campaña por la alcaldía de Acapulco como jefe de prensa. Ganó y me invitó a la Dirección de Comunicación Social y luego pasé a la Coordinación de Asesores que dirigía Ramiro Solorio. Fue una etapa importante porque me capacité en comunicación política.
Años antes, Zeferino Torreblanca me hizo una invitación para integrarme a su equipo, en una de tantas charlas que tuvimos en su oficina de Togal. En esos años no estaba yo listo para una decisión así. Años después me apoyó en mis proyectos, aunque mantuve una relación sana, pero distante de él.
He colaborado en temas de comunicación al lado de David Jiménez Rumbo, Gloria Sierra y Fernando Donoso, Alberto Mojica, Ramiro Solorio, Celestino Cesáreo (como dirigente del PRD) y los y las diputadas del PRD en el Congreso local. De todos ellos he aprendido algo de cómo se vive la política.
En 2011, Everardo García me presentó a Gisela Rubach y entré como consultor en la campaña de Ángel Aguirre. Ganó y me invitaron a la Jefatura de Prensa de la PGJE al lado de López Rosas.
Beatriz Mojica me conoció en la campaña de Ángel Aguirre y me invitó como asesor en comunicación cuando fue secretaria de Desarrollo Social y luego como jefe de prensa de la campaña por la gubernatura. Más adelante me invitó a colaborar como asesor en el CEN del PRD, siendo ella secretaria general y después presidenta. Ahí tuve un fogueo para perfilar comunicación en los temas nacionales.
Reconozco que Beatriz Mojica y Gisela Rubach me hicieron verme a mí mismo de otra manera: ya no tanto como un periodista, sino como consultor. Acudí a talleres y cursos para cubrir mis deficiencias.
A mi querido amigo Ángel Aguirre siempre le estaré agradecido por la confianza que ha depositado en mí todos estos años que he colaborado con él. Ha sido un apasionante recorrido conocer su vida, sus ideas, su inteligencia y sus iniciativas a favor de Guerrero. Yo estoy convencido de que el Caso Iguala fue utilizado para hacerle daño y creo que la investigación de todo lo que ocurrió en esas horas amargas y en los días siguientes está dejando fuera a muchos personajes del círculo del entonces presidente, Enrique Peña Nieto, que complotaron en su contra. Del licenciado Aguirre reconozco la enorme sensibilidad humana que posee, porque me ha hecho ver la política desde esa perspectiva y desde su gran amor por Guerrero.
También reconozo a quienes me ha dando la oportunidad de cargar con complicados temas de comunicación en el Congreso de Guerrero.
Quienes impulsan una campañita de ataques por mi relación con la senadora Beatriz y el exgobernador solo demuestran que son un grupo político que no está apto para gobernar Guerrero.
Si el piso es parejo, Beatriz será gobernadora, y coincido con lo que me dicen muchos periodistas: es lo mejor que le puede ocurrir a Guerrero.
Mi paso por el periodismo y la comunicación me hacen un hombre feliz. Las responsabilidades que desempeñé se deben a muchas personas que, como aquí lo he reseñado, me abrieron la puerta. Lo que he vivido al lado de ellos y lo que venga, lo recibo con agradecimiento por la confianza depositada en mí. Espero haber estado a la altura.
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