Exige PRI vigilancia sanitaria y ambiental en Petacalco ante daños de termoeléctrica
Chilpancingo, Guerrero, 22 de abril de 2026.-
El diputado Alejandro Bravo Abarca propuso establecer un sistema permanente de monitoreo de la salud de los habitantes cercanos a la termoeléctrica Plutarco Elías Calles, en Petacalco, municipio de La Unión, así como evaluar de manera continua los impactos ambientales y económicos derivados de su operación.
Durante el análisis de un dictamen de las comisiones unidas de Recursos Naturales, Desarrollo Sustentable y Cambio Climático, y de Salud, el coordinador del Grupo Parlamentario del PRI fijó su postura a favor de incluir esta planta en un proceso de reconversión de carbón a gas natural, bajo un esquema de transición energética sostenible.
En tribuna, el legislador subrayó que el tema rebasa lo técnico y se ubica en el terreno de la salud pública, la protección ambiental y la dignidad de las comunidades afectadas, que por años han enfrentado condiciones adversas derivadas de la operación de la termoeléctrica.
Advirtió que esta situación ha generado impactos directos en la economía local, particularmente en sectores como la pesca, la producción de mango y los servicios turísticos y restauranteros en la región de la Costa Grande.
Bravo Abarca destacó que el dictamen reconoce la existencia de emisiones contaminantes que afectan de manera directa a las poblaciones cercanas, deteriorando la calidad del aire, el entorno natural y provocando afectaciones a la salud, especialmente enfermedades respiratorias.
Ante ello, planteó la implementación de un sistema de monitoreo permanente que permita medir y dar seguimiento a los efectos de la contaminación. Señaló que la emisión de partículas como el hollín se deposita en el aire, el agua y el suelo, alterando los ecosistemas y afectando tanto la salud como las actividades productivas.
“El propio dictamen refiere que las comunidades han estado expuestas a concentraciones de contaminantes que afectan su calidad de vida y bienestar. Esto implica que no basta con plantear una solución hacia el futuro, es indispensable establecer mecanismos que permitan conocer, medir y dar seguimiento a los efectos que ya se están generando”, expresó.
En ese sentido, propuso monitorear de forma sistemática la salud de la población, a fin de contar con información actualizada sobre enfermedades asociadas a la exposición a contaminantes, fortalecer la atención médica y prevenir mayores daños.
Asimismo, planteó evaluar de manera continua la calidad del aire, del agua y del suelo, con el objetivo de dimensionar el alcance real del problema y sustentar decisiones públicas informadas.
Finalmente, insistió en la necesidad de medir el impacto económico de la contaminación, al señalar que la disminución de la actividad pesquera, el deterioro de los recursos naturales y la pérdida de oportunidades productivas son consecuencias directas que deben ser atendidas.
“No podemos limitarnos a señalar el problema ni a proyectar soluciones a largo plazo. La responsabilidad de este Congreso implica también conocer y reconocer los daños que ya se han generado y establecer mecanismos que permitan evitar que esto se profundice”, concluyó.

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