Beatriz Mojica reivindica sus raíces de izquierda y plantea una nueva etapa de desarrollo para Guerrero
–Atender las causas significa escuchar a Guerrero antes de que sus rezagos se conviertan en conflictos, plantea
Acapulco, Gro., 14 de agosto de 2026.— Frente a empresarios e integrantes de la sociedad civil de Acapulco, Beatriz Mojica Morga habló de política desde su propia historia. Recordó sus orígenes en la izquierda, las razones que desde muy joven la llevaron a participar en ella y planteó una reflexión de fondo: Guerrero necesita mantener la prioridad en quienes menos tienen, pero también abrir una nueva etapa de desarrollo económico que genere oportunidades para todas y todos.
En el encuentro realizado la noche de este jueves, la senadora compartió aspectos de su vida, de sus estudios y de la formación política que ha marcado su trayectoria. Más que una exposición, la reunión se convirtió en un intercambio de experiencias y puntos de vista sobre Acapulco y sobre un estado que, dijo, tiene enormes posibilidades, pero también rezagos históricos que ya no pueden seguir esperando.
“Yo he estado en la izquierda toda la vida”, expresó Mojica al recordar que comenzó a participar desde muy joven y que desde entonces ha mantenido una convicción: el desarrollo debe comenzar por quienes históricamente han sido excluidos, por los más pobres y por las comunidades que durante décadas permanecieron al margen de las oportunidades.
Pero esa visión, explicó, no significa dividir a la sociedad ni pensar que el bienestar de unos debe construirse a costa de otros. Para Mojica, poner primero a quienes menos tienen significa construir condiciones para que toda la sociedad avance, desde las familias y los trabajadores hasta los pequeños negocios, los emprendedores y los empresarios que generan actividad económica y empleos.
Ahí colocó uno de los planteamientos centrales de su intervención. La primera etapa de la Cuarta Transformación, sostuvo, permitió que millones de personas salieran de la pobreza a partir de una política social que cambió prioridades y colocó el bienestar en el centro. Sin embargo, advirtió que en Guerrero ese esfuerzo debe acompañarse ahora de una política mucho más profunda de crecimiento y desarrollo.
“No son suficientes los programas sociales”, afirmó. Para Guerrero, dijo, hace falta poner énfasis en el desarrollo económico, fortalecer los intercambios internos, comunicar mejor a sus regiones y lograr que el bienestar llegue acompañado de oportunidades para producir, invertir, trabajar y prosperar.
Mojica llevó entonces la conversación hacia una idea que atraviesa buena parte de la historia política y social del estado: atender las causas significa escuchar a Guerrero antes de que sus rezagos se conviertan en conflictos.
Recordó que detrás de algunos de los episodios más dolorosos vividos en la entidad hubo, en su origen, demandas sencillas de comunidades que pedían escuelas dignas, centros de salud y carreteras. Evocó la historia de la Sierra y también su reciente visita a El Charco para señalar que muchas de aquellas exigencias siguen teniendo una enorme actualidad.
Su reflexión fue que Guerrero no puede continuar normalizando que una persona tarde siete u ocho horas en trasladarse desde una comunidad de la Sierra hasta Chilpancingo; que haya maestros que difícilmente puedan permanecer en localidades incomunicadas; o que una carretera reclamada durante décadas continúe inconclusa.
“El tema es cómo se atienden las causas”, insistió.
Desde esa perspectiva habló también de Acapulco. Después de Otis y John, consideró, el puerto tiene ante sí la oportunidad de no limitarse a reconstruir lo que existía, sino de imaginar una nueva etapa de desarrollo: recuperar y repoblar el centro de la ciudad, fortalecer su economía, generar nuevas oportunidades y hacer que la reconstrucción tenga como propósito mejorar la vida cotidiana de su gente.
La senadora vinculó esa visión con la transformación que encabeza la presidenta Claudia Sheinbaum y planteó que el siguiente paso debe ser convertir los avances sociales en una plataforma de desarrollo regional: bienestar acompañado de infraestructura, inversión, conectividad, actividad productiva y oportunidades.
El diálogo con empresarios y sociedad civil permitió contrastar experiencias y preocupaciones sobre el futuro del puerto y del estado. Mojica sostuvo que Guerrero necesita encontrarse en una visión común, donde el combate a la pobreza y la generación de riqueza no sean caminos enfrentados.
Una izquierda que mantenga su compromiso con quienes menos tienen, pero que también dialogue, construya y genere condiciones para que empresarios, trabajadores, jóvenes, comunidades y familias puedan crecer juntos. Esa, planteó Mojica, es la discusión que Guerrero necesita dar sobre su futuro.
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