La medición de Covarruvias
Políticamente Incorrecto
Roberto Camps
En política ha sido costumbre leer las encuestas únicamente a partir de un dato: quién aparece arriba en la intención de voto. Sin embargo, los procesos internos de Morena se mueven ahora bajo la lógica de demostrar que la verdadera batalla no se gana solamente en el terreno de la popularidad, sino en la combinación de atributos que construyen una candidatura competitiva. Hasta hace poco tu nivel de conocimiento incluyendo los negativos te daba la candidatura, pero esto ya cambió. Éste es un criterio que se hará valer en la definición de la candidatura para Guerrero y las otras entidades.
Resulta particularmente interesante la medición de Covarrubias y Asociados publicada esta semana por Crónica, porque además de preguntar por preferencias, realiza un ejercicio de ponderación sobre variables que suelen ser determinantes en los procesos internos de la 4T.
A simple vista, el dato principal es contundente: Beatriz Mojica aparece en primer lugar con 24.1 por ciento de las preferencias para convertirse en la candidata de Morena al gobierno de Guerrero, seguida por Félix Salgado Macedonio con 13.6 por ciento. La diferencia supera los diez puntos y marca una ventaja significativa para una etapa todavía temprana de la sucesión. Casi dos a uno.
Pero el dato verdaderamente relevante está en otro lado: la encuesta mide opinión positiva, honestidad, cercanía, conocimiento del estado, cumplimiento, percepción de ser buen candidato y disposición a votar. Es decir, intenta identificar no sólo quién es más conocido, sino quién tiene mayores probabilidades de convertirse en una candidatura ganadora.
Y es ahí donde Mojica construye su verdadera fortaleza.
Mientras Félix Salgado conserva ventajas asociadas a su larga trayectoria política —como la cercanía con la gente y el amplio conocimiento de su figura en todo el estado—, la senadora domina los indicadores vinculados a la competitividad electoral.
Beatriz encabeza la opinión positiva. Encabeza la percepción de honestidad. Encabeza la evaluación sobre quién sería un buen candidato. Encabeza la disposición de voto. Y, por supuesto, encabeza la preferencia para representar a Morena.
En otras palabras, la encuesta está diciendo algo más profundo que un simple liderazgo momentáneo: está señalando que Beatriz Mojica es actualmente la aspirante que reúne más condiciones para construir una mayoría electoral.
En los procesos internos de Morena, especialmente después de 2018, la discusión ha dejado de centrarse exclusivamente en quién tiene más historia dentro del movimiento. Lo que termina pesando es quién garantiza mejores condiciones para ganar la elección constitucional.
Bajo esa lógica, el indicador más importante del estudio es el de “buen candidato”. Ahí Mojica alcanza 25.8 por ciento, una cifra que la coloca claramente por encima de sus competidores. Se trata de un atributo que suele sintetizar múltiples percepciones: capacidad, confianza, estabilidad, liderazgo y viabilidad electoral.
Cuando un aspirante comienza a ser visto como el perfil con mayores posibilidades de triunfo, se produce un fenómeno político conocido: los liderazgos empiezan a alinearse. Los grupos regionales reducen resistencias. Los actores neutrales observan con mayor interés. Los respaldos potenciales comienzan a moverse.
Eso explica por qué la ventaja de Mojica no puede interpretarse únicamente como una fotografía del momento, sino como una señal de consolidación.
Otro elemento relevante es la variable de honestidad. En una fuerza política cuya narrativa sigue construida alrededor del combate a la corrupción y la reivindicación ética de la función pública, ese atributo tiene un peso específico mayor que en otros partidos. Mojica aparece también al frente en ese rubro, reforzando una imagen pública asociada a confianza y credibilidad.
La encuesta, además, parece reflejar un fenómeno de amplitud política. El respaldo de la senadora ya no parece concentrarse en un solo segmento del electorado morenista. Su posicionamiento muestra capacidad para conectar con diversos sectores sociales, regionales y generacionales, una condición indispensable para quien aspire a gobernar un estado tan complejo y diverso como Guerrero.
En este momento, los únicos perfiles que muestran una ventaja consistente en términos de posicionamiento político estatal son Beatriz Mojica Morga y Félix Salgado Macedonio, quienes aparecen de manera recurrente en las mediciones públicas con niveles de conocimiento y preferencia que les permiten generar una puntuación efectiva dentro de cualquier modelo de encuesta.
El resto de los aspirantes enfrenta un problema estructural: su nivel de conocimiento estatal es todavía insuficiente para traducirse en una ponderación competitiva. En términos prácticos, una persona puede tener buena imagen entre quienes la conocen, pero si su nivel de conocimiento es bajo, el resultado ponderado tiende a ser reducido o incluso cercano a cero.
Bajo esa lógica, perfiles como Esthela Damián Peralta, Iván Hernández Díaz, Pablo Amílcar Sandoval Ballesteros, Jacinto González Varona, Rubén Cayetano García tendrían primero que superar la barrera del conocimiento ciudadano antes de aspirar a una puntuación relevante en una encuesta definitiva.
La señal que envió la dirigencia nacional es que no bastará con tener cargo, cercanía política o presencia en redes sociales. Lo que contará será la combinación de conocimiento, opinión favorable, competitividad electoral y negativos controlados. Con la información pública disponible hasta ahora, únicamente Beatriz Mojica y Félix Salgado aparecen con una base de posicionamiento que les permite arrancar con puntuación propia en una eventual medición estatal, mientras que el resto sigue disputando el derecho a entrar realmente en la competencia.
Quizá por eso es que desde hace rato se mueve una contra campaña dirigida a la puntera Beatriz Mojica, en un caso a través de supuestos encuestadores de Morena que hablan mal de la senadora, y entregan volantes de otra campaña, y por hacen la “encuesta” inductiva. Esto es un solo caso, pero hay más ejemplos de estas campañas negras, por cierto, prohibidas por la dirigente Ariadna Montiel en su visita Acapulco. Construir la unidad ignorando los agravios es algo complejo, pero no imposible.
La discusión interna de Morena en Guerrero todavía no es quién va ganando la encuesta, sino quién logra reunir las condiciones mínimas para que su nombre produzca una medición estadísticamente significativa.
Hoy, esa condición parece estar concentrada principalmente en Beatriz Mojica y Félix Salgado. Pero la decisión del senador está en el aire, porque además del elemento de la medición, aplicarán los lineamientos que se emitan el próximo lunes cuando se emita la convocatoria, y estos tienen que ver con su reglamento, tema que ya ha sido ampliamente discutido.
Por último: en Morena las candidaturas se definirán no por una imposición como algunos creen, y sí por la posibilidad de ganar. Esa será el elemento que marcará el rumbo de la sucesión en Guerrero.
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